Documento 27 - El ministerio de las supernafines primarias

   
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El libro de Urantia

Documento 27

El ministerio de las supernafines primarias

27:0.1 (298.1) LAS SUPERNAFINES primarias son las servidoras supernas de las Deidades de la Isla eterna del Paraíso. No se ha conocido nunca que se desviaran de las sendas de luz y rectitud. Sus listas están completas; desde la eternidad no se ha perdido ni una sola de las integrantes de esta hueste magnífica. Estas altas supernafines son seres perfectos, supremos en perfección, pero no son absonitos ni tampoco son absolutos. Al ser de la esencia de la perfección, estas hijas del Espíritu Infinito trabajan de manera intercambiable y a voluntad en todas las fases de sus múltiples deberes. No suelen actuar mucho fuera del Paraíso, aunque sí participan en las diversas asambleas milenarias y reuniones de grupo del universo central. Salen también como mensajeras especiales de las Deidades y son muchas las que ascienden para convertirse en Asesoras Técnicas.

27:0.2 (298.2) Las supernafines primarias son asignadas también al mando de las huestes seráficas que ministran en los mundos aislados por motivos de rebelión. Cuando un Hijo del Paraíso se otorga en uno de esos mundos, completa su misión, asciende al Padre Universal, es aceptado y regresa como libertador acreditado de ese mundo aislado, las jefas de asignación designan siempre a una supernafín primaria para que asuma el mando de los espíritus ministrantes que están de servicio en la esfera recién recuperada. Las supernafines que efectúan este servicio especial rotan periódicamente. En Urantia, la presente «jefa de las serafines» es la segunda de este orden que está de servicio desde los tiempos del otorgamiento de Cristo Miguel.

27:0.3 (298.3) Las supernafines primarias llevan desde la eternidad sirviendo en la Isla de Luz y saliendo en misiones de liderazgo a los mundos del espacio, pero la clasificación operativa que ahora tienen solo se estableció a partir de la llegada al Paraíso de los peregrinos del tiempo procedentes de Havona. Estas ángeles excelsas ministran ahora principalmente en los siete órdenes de servicio siguientes:

27:0.4 (298.4) 1. Conductoras de la adoración.

27:0.5 (298.5) 2. Maestras de la filosofía.

27:0.6 (298.6) 3. Depositarias del conocimiento.

27:0.7 (298.7) 4. Directoras de conducta.

27:0.8 (298.8) 5. Intérpretes de la ética.

27:0.9 (298.9) 6. Jefas de asignación.

27:0.10 (298.10) 7. Facilitadoras del descanso.

27:0.11 (298.11) Los peregrinos ascendentes no entran bajo la influencia directa de estas supernafines hasta que logran de hecho la residencia en el Paraíso y pasan entonces por una experiencia de formación bajo la dirección de estas ángeles en orden inverso al de la lista anterior. Es decir, empezáis vuestra carrera paradisiaca bajo la tutela de las facilitadoras del descanso y tras sucesivas temporadas con los órdenes intermedios, termináis este periodo de formación con las conductoras de la adoración. Con eso quedáis preparados para iniciar la carrera sin fin de un finalitario.

1. Las facilitadoras del descanso

27:1.1 (299.1) Las facilitadoras del descanso son las inspectoras del Paraíso que salen de la Isla central hacia el circuito interior de Havona para colaborar allí con sus colegas, las complementadoras del descanso del orden secundario de las supernafines. El elemento esencial para disfrutar del Paraíso es el descanso, el descanso divino, y estas facilitadoras del descanso son las instructoras finales que preparan a los peregrinos del tiempo para su primera toma de contacto con la eternidad. Comienzan su trabajo en el círculo final de logro del universo central y lo continúan cuando el peregrino se despierta del último sueño de transición, el adormecimiento que hace pasar a una criatura del espacio al dominio de lo eterno.

27:1.2 (299.2) El descanso es de naturaleza séptupla: está el descanso del sueño y del juego en los órdenes más bajos de vida, el del descubrimiento en seres más altos y el de la adoración en los tipos más altos de personalidades de espíritu. Está también el descanso normal del consumo de energía, cuando los seres se recargan de energía física o espiritual. Y luego está el sueño del tránsito, el adormecimiento inconsciente cuando se está enserafinado al pasar de una esfera a otra. Enteramente diferente a todos ellos es el sueño profundo de la metamorfosis, el descanso de la transición de una etapa del ser a otra, de una vida a otra, de un estado de existencia a otro, el sueño que acompaña siempre a la transición de un estatus en el universo a otro, en contraste con la evolución por las distintas etapas de cualquier estatus.

27:1.3 (299.3) Pero el último sueño metamórfico es algo más que esos adormecimientos previos de transición que han marcado el logro de las sucesivas etapas de la carrera ascendente. Gracias a él las criaturas del tiempo y el espacio atraviesan los márgenes interiores de lo temporal y lo espacial para lograr el estatus residencial en las moradas sin tiempo ni espacio del Paraíso. Las facilitadoras y las complementadoras del descanso son tan esenciales para esta metamorfosis del trascender como lo son las serafines y sus asociados para la supervivencia de la criatura mortal tras la muerte.

27:1.4 (299.4) Os sumís en el descanso en el circuito final de Havona y sois resucitados para la eternidad en el Paraíso. Y cuando allí os repersonalizáis espiritualmente, reconocéis inmediatamente que la facilitadora del descanso que os da la bienvenida a las orillas eternas es la misma supernafín primaria que os indujo al sueño final en el circuito más interior de Havona. Entonces recordaréis vuestro último gran esfuerzo de fe cuando os disponíais una vez más a poner el cuidado de vuestra identidad en manos del Padre Universal.

27:1.5 (299.5) Habéis disfrutado el último descanso del tiempo; habéis experimentado el último sueño de transición; os despertáis ahora a la vida sempiterna en las orillas de la morada eterna. «Y no habrá más sueños. La presencia de Dios y de su Hijo está ante vosotros y sois eternamente sus servidores; habéis visto su rostro y su nombre es vuestro espíritu. Allí ya no habrá noche; y no necesitan ninguna luz del sol, pues la Gran Fuente y Centro les da luz; vivirán por siempre jamás. Y enjugará Dios toda lágrima de sus ojos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor, porque las primeras cosas han pasado.»

2. Las jefas de asignación

27:2.1 (300.1) Este es el grupo designado de tiempo en tiempo por la jefa de las supernafines, «el patrón de ángel original», para presidir la organización de los tres órdenes de estas ángeles: primario, secundario y terciario. Las supernafines, como cuerpo, se gobiernan y reglamentan totalmente a sí mismas excepto en las funciones de su jefa mutua, la primera ángel del Paraíso, que preside siempre sobre todas estas personalidades de espíritu.

27:2.2 (300.2) Las ángeles de asignación tienen mucha relación con los residentes mortales glorificados del Paraíso antes de ser admitidos en el Cuerpo de la Finalización. El estudio y la instrucción no son las ocupaciones exclusivas de los que llegan al Paraíso; el servicio desempeña también un papel esencial en las experiencias educativas prefinalitarias del Paraíso. Y he observado que cuando los mortales ascendentes tienen periodos de ocio, muestran cierta predilección por fraternizar con el cuerpo de reserva de las jefas superáficas de asignación.

27:2.3 (300.3) Cuando vosotros, los mortales ascendentes, alcanzáis el Paraíso vuestras relaciones sociales implican mucho más que el contacto con una multitud de seres ensalzados y divinos, y con una multitud familiar de compañeros mortales glorificados. Tenéis que fraternizar también con más de tres mil órdenes diferentes de Ciudadanos del Paraíso, con los diversos grupos de Trascendentales y con muchos otros tipos de habitantes permanentes o transitorios del Paraíso que no han sido revelados en Urantia. Después de un contacto sostenido con esos poderosos intelectos del Paraíso, es muy grato charlar con los tipos de mente angélicos; a los mortales del tiempo les recuerdan a las serafines con quienes tuvieron un contacto tan prolongado y una vinculación tan reconfortante.

3. Las intérpretes de la ética

27:3.1 (300.4) Cuanto más se asciende en la escala de la vida, más atención se debe prestar a la ética del universo. La consciencia ética es simplemente el reconocimiento por parte de un individuo de los derechos inherentes a la existencia de todos y cada uno de los demás individuos. Pero la ética espiritual trasciende con mucho el concepto del mortal, e incluso el de la morontia, de las relaciones personales y de grupo.

27:3.2 (300.5) La ética ha sido debidamente enseñada y adecuadamente aprendida por los peregrinos del tiempo en su largo ascenso a las glorias del Paraíso. A medida que esta carrera de ascensión hacia dentro se ha ido desplegando desde sus mundos de nacimiento del espacio, los ascendentes han ido añadiendo un grupo tras otro a su círculo cada vez mayor de compañeros del universo, y cada nuevo grupo de colegas añade un nivel más de ética que hay que reconocer y acatar. Y así, para cuando los mortales de ascensión alcanzan el Paraíso, necesitan realmente a alguien que les proporcione consejo útil y amistoso en materia de interpretaciones éticas. No necesitan que les enseñen ética, pero sí necesitan que les interpreten adecuadamente lo que tan trabajosamente han aprendido a medida que se enfrentan a la tarea extraordinaria de entrar en contacto con tantas cosas nuevas.

27:3.3 (300.6) La asistencia de las intérpretes de la ética es inestimable para los que llegan al Paraíso, pues los ayudan a adaptarse a los numerosos grupos de seres majestuosos durante el periodo lleno de acontecimientos que va desde el logro del estatus residencial hasta la iniciación formal en el Cuerpo de Finalitarios Mortales. Los peregrinos ascendentes han conocido ya a muchos de los numerosos tipos de Ciudadanos del Paraíso en los siete circuitos de Havona. Los mortales glorificados han disfrutado también del contacto íntimo con los hijos trinizados por criaturas del cuerpo conjunto en el circuito interior de Havona, donde estos seres reciben gran parte de su educación. Y en los otros circuitos los peregrinos ascendentes han conocido a muchos residentes no revelados del sistema Paraíso-Havona que siguen allí una formación grupal como preparación para las misiones no reveladas del futuro.

27:3.4 (301.1) Todos estos compañerismos celestiales son invariablemente mutuos. Como mortales ascendentes no solo obtenéis beneficios de estos sucesivos compañeros del universo y de tantos órdenes de colaboradores cada vez más divinos, sino que impartís también a cada uno de estos seres fraternales algo de vuestra propia personalidad y experiencia, lo que hace que cada uno de ellos sea diferente y mejor para siempre por haber estado vinculado a un mortal ascendente de los mundos evolutivos del tiempo y el espacio.

4. Las directoras de conducta

27:4.1 (301.2) Una vez instruidos plenamente en la ética de las relaciones paradisiacas —que no son ni formalidades sin sentido ni dictados impuestos por castas artificiales, sino más bien convenciones inherentes— para los mortales ascendentes son muy útiles los consejos de las directoras superáficas de conducta que instruyen a los nuevos miembros de la sociedad paradisiaca en los usos de la conducta perfecta de los altos seres que residen en la Isla central de Luz y Vida.

27:4.2 (301.3) La armonía es la tónica del universo central, y un orden perceptible prevalece en el Paraíso. Una conducta apropiada es esencial para progresar por el camino del conocimiento, a través de la filosofía, hasta las alturas espirituales de la adoración espontánea. Existe una técnica divina de acercamiento a la Divinidad, pero los peregrinos tienen que esperar a llegar al Paraíso para adquirirla. El espíritu de esta técnica se ha impartido en los círculos de Havona, pero los toques finales de la formación de los peregrinos del tiempo solo se pueden aplicar cuando hayan alcanzanzado efectivamente la Isla de Luz.

27:4.3 (301.4) Toda la conducta paradisiaca es enteramente espontánea, natural y libre en todos los sentidos. Con todo, hay una forma apropiada y perfecta de hacer las cosas en la Isla eterna, y las directoras de conducta están siempre al lado de estos «extraños de puertas adentro» para instruirlos y guiar sus pasos de modo que se sientan perfectamente a gusto y evitarles al mismo tiempo la confusión y la incertidumbre que serían inevitables de otro modo. Solo con una organización de este tipo se podían evitar confusiones interminables, y la confusión no aparece nunca en el Paraíso.

27:4.4 (301.5) Estas directoras de conducta sirven realmente como maestras y guías glorificadas. Se dedican principalmente a enseñar a los nuevos residentes mortales todo lo relacionado con la serie casi interminable de situaciones nuevas y usos desconocidos. A pesar de la larga preparación y el largo viaje, el Paraíso sigue siendo indescriptiblemente extraño e inesperadamente nuevo para los que logran finalmente el estatus residencial.

5. Las depositarias del conocimiento

27:5.1 (301.6) Las depositarias superáficas del conocimiento son las más altas «epístolas vivas», conocidas y leídas por todos los que moran en el Paraíso. Son los registros divinos de la verdad, los libros vivos del conocimiento verdadero. Habéis oído hablar de anotaciones en el «libro de la vida». Las depositarias del conocimiento son precisamente esos libros vivos, registros de perfección impresos en tablillas eternas de vida divina y seguridad suprema. Son en realidad bibliotecas vivas y automáticas. Los hechos de los universos son inherentes a estas supernafines primarias y están registrados efectivamente en estas ángeles. Y es también inherentemente imposible que una falsedad consiga alojarse en la mente de estas depositarias perfectas y repletas de la verdad de la eternidad y de la información del tiempo.

27:5.2 (302.1) Estas depositarias dirigen cursos informales de instrucción para los residentes de la Isla Eterna, pero su función principal es de consulta y comprobación. Cualquier residente en el Paraíso puede tener a su lado a voluntad al depositario vivo del hecho o la verdad particular que desee conocer. En el extremo norte de la Isla, se encuentran las descubridoras vivas del conocimiento, que designarán a la directora del grupo que guarda la información buscada, y aparecerán en el acto los seres brillantes que son la cosa misma que deseáis conocer. Ya no tendréis que seguir buscando esclarecimiento ensimismados en el estudio; ahora tomáis contacto con la información viva cara a cara. Obtenéis así el conocimiento supremo directamente de los seres vivos que son sus custodios finales.

27:5.3 (302.2) Cuando localicéis a la supernafín que es exactamente aquello que deseáis comprobar, tendréis a vuestra disposición todos los hechos conocidos de todos los universos, pues estas depositarias del conocimiento son el resumen final y vivo de la vasta red de ángeles registradoras que va desde las serafines y seconafines de los universos locales y los superuniversos hasta las registradoras jefe de las supernafines terciarias de Havona. Y esta acumulación viva de conocimiento es distinta de los registros formales del Paraíso, que son el resumen acumulativo de la historia universal.

27:5.4 (302.3) La sabiduría de la verdad se origina en la divinidad del universo central, pero el conocimiento, el conocimiento experiencial, comienza en gran medida en los dominios del tiempo y el espacio, de ahí la necesidad de mantener en los superuniversos las extensas organizaciones de serafines y supernafines registradoras patrocinadas por las Registradoras Celestiales.

27:5.5 (302.4) Estas supernafines primarias que poseen de modo inherente el conocimiento universal son también responsables de su organización y clasificación. Al constituirse a sí mismas en bibliotecas vivas de consulta del universo de universos, han clasificado el conocimiento en siete grandes órdenes, cada uno de los cuales tiene aproximadamente un millón de subdivisiones. La facilidad con la que los residentes del Paraíso pueden consultar este vasto depósito de conocimientos se debe exclusivamente a los esfuerzos sabios y voluntarios de las depositarias del conocimiento. Las depositarias son también las maestras eminentes del universo central que distribuyen profusamente sus tesoros vivos a todos los seres de cualquiera de los circuitos de Havona y son utilizadas amplia aunque indirectamente por las cortes de los Ancianos de los Días. Pero esta biblioteca viva que está a disposición del universo central y los superuniversos no es accesible a las creaciones locales. En los universos locales los beneficios del conocimiento paradisiaco se obtienen solo de forma indirecta y por reflectividad.

6. Las maestras de la filosofía

27:6.1 (302.5) Próxima a la suprema satisfacción de la adoración se sitúa la euforia de la filosofía. Por mucho que avancéis y por muy alto que escaléis siempre quedarán mil misterios que solo se puede intentar resolver empleando la filosofía.

27:6.2 (302.6) A las filósofas maestras del Paraíso les encanta guiar la mente de sus habitantes, tanto nativos como ascendentes, en la estimulante tarea de intentar solucionar los problemas del universo. Estas maestras superáficas de la filosofía son las «sabias del cielo», los seres de sabiduría que hacen uso de la verdad del conocimiento y de los hechos de la experiencia en sus esfuerzos por dominar lo desconocido. Con ellas el conocimiento alcanza la verdad, y la experiencia asciende hasta la sabiduría. En el Paraíso las personalidades ascendentes del espacio experimentan las cumbres del ser: tienen conocimiento, conocen la verdad, pueden filosofar —pensar en la verdad—, pueden incluso tratar de abarcar los conceptos del Último e intentar captar las técnicas de los Absolutos.

27:6.3 (303.1) En el extremo sur del vasto dominio del Paraíso las maestras de la filosofía imparten cursos avanzados en las setenta divisiones funcionales de la sabiduría. En ellos disertan sobre los planes y los propósitos de la Infinitud y procuran coordinar las experiencias y componer el conocimiento de todos los que tienen acceso a su sabiduría. Han desarrollado actitudes muy especializadas hacia distintos problemas del universo, pero siempre hay un acuerdo uniforme en sus conclusiones finales.

27:6.4 (303.2) Estas filósofas del Paraíso utilizan todos los métodos posibles de instrucción, incluyendo la técnica gráfica superior de Havona y ciertos métodos paradisiacos de comunicar información. Todas estas técnicas superiores de impartir conocimiento y transmitir ideas escapan por completo a la capacidad de comprensión incluso de la mente humana más desarrollada. Una hora de instrucción en el Paraíso sería equivalente a diez mil años de los métodos de memorización de palabras de Urantia. No podéis captar tales técnicas de comunicación y no hay absolutamente nada comparable en la experiencia del mortal, nada a lo que se puedan parecer.

27:6.5 (303.3) Las maestras de la filosofía disfrutan de manera suprema impartiendo su interpretación del universo de universos a los seres que han ascendido desde los mundos del espacio. Y aunque la filosofía no puede ser nunca tan firme en sus conclusiones como los hechos del conocimiento y las verdades de la experiencia, cuando hayáis escuchado a estas supernafines primarias disertar sobre los problemas no resueltos de la eternidad y las actuaciones de los Absolutos, sentiréis una satisfacción cierta y duradera respecto a estas cuestiones no dominadas.

27:6.6 (303.4) Estas actividades intelectuales del Paraíso no se difunden; la filosofía de la perfección solo está a disposición de los que están presentes personalmente. Las creaciones circundantes solo tienen conocimiento de esas enseñanzas a través de los que han pasado por esta experiencia y han llevado posteriormente esta sabiduría a los universos del espacio.

7. Las conductoras de la adoración

27:7.1 (303.5) La adoración es el privilegio más alto y el primer deber de todas las inteligencias creadas. La adoración es el acto consciente y jubiloso de reconocer y admitir la verdad y el hecho de las relaciones íntimas y personales de los Creadores con sus criaturas. La calidad de la adoración está determinada por la profundidad de la percepción de la criatura, y a medida que su conocimiento del carácter infinito de los Dioses progresa, el acto de adoración va abarcando cada vez más la totalidad hasta que logra finalmente la gloria del deleite experiencial más alto y el placer más exquisito conocido por los seres creados.

27:7.2 (303.6) Aunque la Isla del Paraíso contiene ciertos lugares de adoración, es más bien un vasto santuario de servicio divino. La adoración es la pasión primera y dominante de todos los que escalan hasta sus gozosas orillas, es el estallido espontáneo de los seres que han aprendido lo suficiente de Dios como para lograr llegar a su presencia. De círculo en círculo durante el viaje hacia dentro a través de Havona, la adoración es una pasión creciente hasta que en el Paraíso se hace necesario dirigir y controlar su expresión.

27:7.3 (304.1) Los arrebatos de adoración suprema y alabanza espiritual que se disfrutan en el Paraíso de forma periódica, espontánea, grupal y otras manifestaciones especiales se producen bajo el liderazgo un cuerpo especial de supernafines primarias. Bajo la dirección de estas conductoras de la adoración, este homenaje logra el objetivo del placer supremo de la criatura y alcanza las alturas de la perfección en la autoexpresión sublime y el disfrute personal. Todas las supernafines primarias ansían ser conductoras de la adoración y todos los seres ascendentes se quedarían disfrutando para siempre de la adoración si no fuera porque las jefas de asignación dispersan periódicamente estas reuniones. Pero no se pide nunca a un ser ascendente que emprenda las tareas del servicio eterno sin haber logrado antes satisfacción plena en la adoración.

27:7.4 (304.2) La labor de las conductoras de la adoración consiste en enseñar a las criaturas ascendentes a adorar de manera que puedan obtener esa satisfacción de la autoexpresión y sean capaces al mismo tiempo de prestar atención a las actividades esenciales del régimen paradisiaco. Sin mejorar en la técnica de adoración, el mortal medio que alcanza el Paraíso necesitaría cientos de años para expresar plena y satisfactoriamente sus emociones de agradecimiento inteligente y de gratitud ascendente. Las conductoras de la adoración abren vías de expresión nuevas y hasta ese momento desconocidas para que esos maravillosos hijos de las entrañas del espacio y de las tribulaciones del tiempo puedan obtener la satisfacción plena de la adoración en mucho menos tiempo.

27:7.5 (304.3) Todas las artes de todos los seres del universo entero que son capaces de intensificar y exaltar las aptitudes de autoexpresión y transmisión del agradecimiento se emplean al máximo en la adoración de las Deidades del Paraíso. La adoración es la alegría mayor de la existencia paradisiaca; es el juego reconfortante del Paraíso. Lo que el juego hace por vuestras mentes hastiadas en la tierra lo hará la adoración por vuestras almas perfeccionadas en el Paraíso. El modo de adoración del Paraíso sobrepasa por completo la comprensión del mortal, pero podéis empezar a apreciar su espíritu incluso aquí abajo en Urantia, pues los espíritus de los Dioses moran ya en vosotros, están alrededor de vosotros y os inspiran la adoración verdadera.

27:7.6 (304.4) En el Paraíso hay lugares y momentos establecidos para adorar, pero no son adecuados para dar cabida al desbordamiento creciente de las emociones espirituales de la inteligencia en aumento y del reconocimiento expansivo de la divinidad que se produce en los brillantes seres que han ascendido experiencialmente a la Isla eterna. Desde los tiempos de Grandfanda, las supernafines no han sido nunca capaces de dar cabida completa al espíritu de adoración en el Paraíso. Hay siempre un exceso de deseo de adorar con relación a la preparación para ello. Y esto es porque las personalidades de perfección inherente no pueden apreciar nunca del todo las formidables reacciones de las emociones espirituales de seres que se han ido abriendo camino hacia arriba lenta y laboriosamente hasta la gloria del Paraíso desde las profundidades de la oscuridad espiritual de los mundos más bajos del tiempo y el espacio. Cuando estas ángeles y estos mortales del tiempo alcanzan la presencia de los Poderes del Paraíso se manifiesta la expresión de las emociones acumuladas de las edades, un espectáculo que asombra a las ángeles del Paraíso y produce la alegría suprema de la satisfacción divina en las Deidades del Paraíso.

27:7.7 (304.5) A veces todo el Paraíso queda sumido en una marea dominante de expresión espiritual y adoradora. Ocurre con frecuencia que las conductoras de la adoración no pueden controlar estos fenómenos hasta que aparece la triple fluctuación de la luz de la morada de la Deidad, que significa que el corazón divino de los Dioses está plena y enteramente satisfecho por la adoración sincera de los residentes en el Paraíso, los ciudadanos perfectos de la gloria y las criaturas ascendentes del tiempo. ¡Qué triunfo de la técnica! ¡Cómo fructifican el plan y el propósito eterno de los Dioses cuando el amor inteligente del hijo criatura da plena satisfacción al amor infinito del Padre Creador!

27:7.8 (305.1) Después de lograr la suprema satisfacción de la adoración plena, estáis cualificados para ser admitidos en el Cuerpo de la Finalización. La carrera ascendente casi ha terminado y se prepara la celebración del séptimo jubileo. El primer jubileo marcó el acuerdo del mortal con el Ajustador del Pensamiento cuando se selló el propósito de sobrevivir; el segundo fue el despertar en la vida de la morontia; el tercero fue la fusión con el Ajustador del Pensamiento; el cuarto fue el despertar en Havona; el quinto celebró el descubrimiento del Padre Universal; y el sexto aconteció al despertar en el Paraíso tras el adormecimiento final de tránsito del tiempo. El séptimo jubileo marca la entrada en el cuerpo de los finalitarios mortales y el inicio del servicio en la eternidad. El logro por un finalitario de la séptima etapa de realización en el espíritu señalará probablemente la celebración del primero de los jubileos de la eternidad.

27:7.9 (305.2) Y así termina la historia de las supernafines del Paraíso, el orden más alto de todos los espíritus ministrantes, los seres que os acompañan siempre como clase universal desde el mundo de vuestro origen hasta que sois despedidos finalmente por las conductoras de la adoración cuando prestáis a la Trinidad el juramento de la eternidad y os incorporáis al Cuerpo de los Mortales de la Finalización.

27:7.10 (305.3) El servicio sin fin de la Trinidad del Paraíso está a punto de empezar. Y ahora el finalitario se encuentra frente a frente con el desafío de Dios Último.

27:7.11 (305.4) [Presentado por un Perfeccionador de la Sabiduría de Uversa.]

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