Los griegos inquisitivos: crónica de la traducción al griego de El libro de Urantia

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De Evangelia (Grecia)

Grecia es uno de los países que tuvo la suerte de presenciar al mismo Jesús, y más adelante a sus apóstoles. Los «gentiles griegos inquisitivos» que deseaban ver a Jesús y entrar en el reino presenciaron el último discurso de Jesús en el templo. Presentes en esa inusual asamblea, tuvieron el privilegio de ser instruidos por él durante el momento memorable en el que «percibió que se terminaba una dispensación y empezaba otra». 174:5.6 (1903.3)

Muchos de ellos estuvieron «en Getsemaní cuando los soldados arrestaron a Jesús y Judas lo traicionó con un beso». 190:4.1 (2033.4) Fue no mucho antes de que Jesús hubiera visitado Atenas y su renombrada Academia y plantara las semillas de salvación, pero en Jerusalén se estaba dirigiendo a los judíos y a aquellos griegos que lo buscaron con tanta insistencia, declarando que «está a punto de llegar la hora en que el Hijo del Hombre será glorificado». 174:5.8 (1903.5)

Manual de instrucciones para el planeta

Dos mil años después nos encontramos aquí, en la Grecia actual, con ese legado y la enorme tarea de terminar la traducción al griego de El libro de Urantia. Un proyecto tan voluminoso puede ser abrumador para cualquier traductor, aparte de que 2 097 páginas son prácticamente un manual de instrucciones para los habitantes de este planeta.

«Descubrí» El libro de Urantia hace diez años a través del amigo de un amigo, durante un momento confuso de mi vida en el que necesitaba orientación. Me entregó su ejemplar y me atrajo al instante, fue cuestión de días que pidiera mi ejemplar. Si tuviera que usar una palabra para describir lo que obtuve del libro durante la primera lectura, sería esperanza.

Durante varios años decliné amablemente la propuesta de revisar y terminar la traducción al griego. A veces el libro era difícil de comprender por todas las revelaciones que contenía; ¿cómo podría tomar una responsabilidad tan grande? Con frecuencia pensaba en Jonás y en su resistencia a actuar tal como se le había instruido, así que fue cuestión de tiempo que aceptara la idea de formar parte de la misión, y demostró ser un proceso transformador. Imaginen mi sorpresa cuando descubrí que el mismo Jesús hizo de traductor durante una parte considerable de su breve otorgamiento en la carne, lo que reavivó mis intenciones.

La traducción al griego de El libro de Urantia

Konstantinos Diamantopoulos, un hombre de negocios griego que residía en el Reino Unido, llevó El libro de Urantia a Grecia después de saber de él en Londres en 1998. Sintió el impulso de actuar y, después de visitar la Fundación Urantia en Chicago, aceptó la invitación a ser el representante de la Fundación en Grecia. Mantuvo su presencia en Atenas para ese fin.

En 2001 tomó la iniciativa de comenzar el proyecto de la traducción al griego, junto con una serie de artículos de revista, conferencias y presentaciones que desencadenaron una reacción significativa entre el público, a pesar de que El libro de Urantia no estaba disponible en griego. Bajo su patrocinio, cuatro personas consiguieron realizar algo extraordinario: completar el primer borrador en solo un año.

Sin embargo, por otros motivos, entre los cuales estaba el regreso del sr. Diamantopoulos a Londres, el siguiente paso (revisión) nos ha llevado 21 años hasta la fecha y sigue su curso, aunque esperamos que termine pronto. Si me preguntan cuándo, diré: «cuando Dios quiera». Una de las cosas que he aprendido trabajando en este proyecto es a esperar pacientemente hasta que mis preguntas sean respondidas: a veces en días, otras unas líneas más adelante.

Me siento honrada de que este trabajo de amor haya sido confiado a nuestro grupo, formado por al menos 10 personas. Mi colaboradora a distancia en Estados Unidos, Emily Deam, tiene sus raíces en la histórica Mystras (Esparta), hogar de los valientes. Ella y yo hemos trabajado a distancia en la revisión durante los últimos cuatro años.

La concordancia (un término que denota acuerdo), la diglosia (que se refiere a dos variedades del mismo idioma), la diversidad de estilos de diferentes traductores y la tendencia de los griegos a debatir interminablemente sobre conceptos son solo algunos de nuestros desafíos.

Con todo el gran apoyo proporcionado por la Fundación Urantia (nuestro agradecimiento especial a Tamara Strumfeld, Jay Peregrine y Ashley Parratore por su ayuda) y con Déjà Vu a nuestra disposición (una herramienta informática excepcional para traducciones) nuestro hijo espiritual está llegando a la mayoría de edad.

Mención especial merece la isla de Chipre, tierra también bendecida por la presencia de Jesús y sus discípulos. Es el único país donde el griego es también idioma oficial, y un bastión de la cultura griega a pesar de grandes adversidades. Un lector de nuestro hermoso país hermano, Christos Magides, con muchos años de servicio al movimiento y miembro en general, tuvo un papel clave en nuestro último proyecto, la traducción de «La historia del movimiento Urantia» del Dr. William S. Sadler. Ahora está disponible en el sitio web de la Fundación Urantia, junto con más contenido en griego.

Con suerte, esta colaboración continuará dando frutos y se extenderá quizá al trabajo en el libro en sí durante el siguiente paso de la aprobación del texto, previo a la publicación.

Algunos hechos interesantes sobre el idioma griego

Aunque somos conocidos como «los griegos», nuestro país se llama Ell′as, somos ′Ellines y nuestro idioma se pronuncia elini′ka. En tiempos de Jesús, se hablaba extensamente por toda el área en la que viajó y enseñó, y era el equivalente al inglés de hoy. Jesús mismo hablaba el griego con fluidez, entre otros idiomas.

El griego es uno de los idiomas escritos más antiguos del mundo, con registros que datan del 1 400 a.C., y cuyo alfabeto se lleva usando casi 3 000 años.

El código de idioma estándar internacional para el griego es [EL] y ahora mismo es la lengua materna de unos 13,5 millones de personas.

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