Mi búsqueda de respuestas

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Cesar Paulo Zapello
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De Cesar Paulo Zapello, presidente de la Asociación Urantia de Brasil, Caxías do Sul (Brasil)

Respecto a la búsqueda de respuestas a mis preguntas espirituales y cósmicas, siempre tuve preguntas sobre Dios, el universo y Adán y Eva, por mencionar unos pocos, pero nunca encontré respuestas en las religiones institucionalizadas. Comprender la Biblia – fui criado como católico – nunca me dio las respuestas que buscaba.

Durante cuarenta y ocho años tuve preguntas pero no respuestas, hasta que pasé por un momento muy difícil en mi vida: mi pequeño negocio cayó en bancarrota y sentí mucho estrés. Pero la experiencia hizo que me dirigiera a Dios y le planteara otra pregunta: ¿por qué la vida es tan difícil?

Mi hambre espiritual me llevó a las iglesias evangélicas, al Seicho-no-je, al chamanismo y a la Gran Hermandad Blanca (Maestros Ascendidos), pero ninguno de ellos me dio respuestas. Sin embargo, sí me prepararon para descubrir El libro de Urantia.

El 31 de julio de 2010, mientras buscaba por Internet, encontré El libro de Urantia. Al echar un vistazo al índice de materias, me llamó la atención el documento 74, “Adán y Eva”. La información que contenía el documento 74 era tan lógica y tenía tanto sentido que supe que El libro de Urantia iba a responder las preguntas que había tenido durante tantos años.

Desde entonces, con la ayuda de lectores veteranos y de los grupos de estudio en línea que ofrece la Asociación Urantia de Brasil (UAB), no he parado de leer El libro de Urantia. Mi vida ha cambiado. Mi esposa, después de un poco de resistencia, también comenzó a leer el libro. Hoy día, ella y yo tenemos unidad espiritual y estamos ayudando a nuevos lectores.

La mayoría de nuestros amigos son lectores de El libro de Urantia de Brasil y de todo el mundo.

Participé en el Simposio de Grupos de Estudio de Chicago en junio de 2012 y visité la sede de la Fundación Urantia. También hice muchos amigos de varios países que me motivaron a hacer la voluntad del Padre y a servir a mis hermanos y hermanas.

Cuando alguien me pregunta qué parte de El libro de Urantia me gusta más, siempre respondo que es la parte que estoy leyendo actualmente. Pero hay dos párrafos que son los que más me han motivado:

“La supervivencia eterna de la personalidad depende enteramente de la elección de la mente mortal, cuyas decisiones determinan el potencial de supervivencia del alma inmortal. Cuando la mente cree en Dios y el alma conoce a Dios, cuando con el Ajustador que estimula todos desean a Dios, entonces la supervivencia está asegurada. Las limitaciones del intelecto, las restricciones de la educación, la privación de cultura, el empobrecimiento de la posición social e incluso unos criterios morales humanos inferiores ocasionados por la falta desafortunada de ventajas educativas, culturales y sociales, no pueden invalidar la presencia del espíritu divino en esos individuos desafortunados y humanamente perjudicados, pero creyentes. La presencia interior del Monitor de Misterio constituye el comienzo, y asegura la posibilidad, del potencial de crecimiento y de supervivencia del alma inmortal.” (69.8) 5:5.13

“Los arquitectos sociales hacen todo lo que está dentro de su campo y de sus posibilidades para reunir a los individuos compatibles con el fin de que puedan formar grupos de trabajo eficaces y agradables en la Tierra; y a veces estos grupos se han asociado de nuevo en los mundos de las mansiones para continuar su fructífero servicio. Pero estos serafines no siempre consiguen sus objetivos; no siempre son capaces de reunir a aquellos que podrían formar el grupo más ideal para conseguir un objetivo dado o realizar una tarea determinada; en estas condiciones, tienen que utilizar el mejor material disponible.” (432.6) 39:3.5

Para terminar, permítanme hacer hincapié en que no basta con conocer intelectualmente El libro de Urantia. El gran valor de sus enseñanzas es ponerlas en práctica en nuestra vida diaria. La fuerza de nuestra búsqueda se exhibe en la calidad de nuestras relaciones con otros lectores y con todos nuestros hermanos y hermanas.

Animo a todos los lectores a que participen en grupos de estudio. Sé de lo que hablo. Participo en grupos de estudio en línea cada lunes, martes, sábado y domingo a través de la sala de conferencias virtual de la UAB, y todos los jueves en un grupo de estudio en nuestra casa. Y durante tres años hemos tenido un encuentro regional mensual al sur de Brasil. Desde que encontré El libro de Urantia, también he ayudado activamente a organizar encuentros nacionales.

Me siento honrado de compartir mi historia de “lo que El libro de Urantia significa para mí” con otros lectores.

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