El libro de las parábolas, un recurso de asistencia

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De John Hales (Illinois, Estados Unidos)

Hace más de tres años, cuando un problema de salud me hizo recordar que soy mortal, pensé en el proyecto de servicio que podía hacer durante los días que me quedan por vivir en el planeta 606. Una mañana al despertar me di cuenta de que la oportunidad estaba a cinco bloques de mi casa: mi iglesia protestante sin denominación, a la que llevaba asistiendo desde finales de los 70. Cuando me uní a ella lo que me atraía era la música. Somos una congregación musical y me gusta estar en adoración mientras canto. Sin embargo en aquella época no pude implicarme realmente debido a mi trabajo a tiempo completo en el proyecto de El libro de Urantia.

Ahora que el tiempo ya no es un problema me presenté voluntario una vez más y me involucré profundamente con los miembros de mi iglesia. Al poco me pidieron que me uniera al cuerpo de guías, gremio de cuidados, clase de lectura de la Biblia, grupo de café para hombres (soy conocido como «John el panadero» porque hago dulces para compartir) y otras actividades que hicieron que encontrara a muchos miembros a los que deseaba conocer y con quienes ser conocido, incluidos mis tres ministros.

Mi implicación me llevó a Israel hace 18 meses con un grupo de compañeros de la iglesia entre los que estaban nuestro ministro principal y su esposa. Fue una gran oportunidad de hacernos amigos y de comprender mejor cómo piensan mis hermanos cristianos. Antes del viaje compartí el vídeo Re-Imagining Jesus, de David Kantor con miembros del grupo vía correo electrónico. Recibí dos o tres mensajes de agradecimiento. Cuando regresé volví a enviar el enlace y algunos más respondieron diciendo que había enriquecido su experiencia después de haber estado en Israel.

Cuando hizo un año del viaje envié a cada compañero peregrino una copia del libro The Parables of Jesús – Complete Teachings from The Urantia Book (Las parábolas de Jesús, enseñanzas completas de El libro de Urantia) junto con una nota personal. Recibí notas de agradecimiento efusivo de los 27. También regalé ejemplares al personal de la iglesia y a nuestros tres ministros (12 en total) y todos fueron bien recibidos. A todos les gustó el arte y la calidad del libro.

Si bien no había mencionado El libro de Urantia en los círculos de la iglesia, el libro de las parábolas se convirtió en una introducción muy útil para ampliar conversaciones sobre la vida de Jesús entre nosotros. En las clases de lectura de la Biblia, cuando es el momento de conversar, siempre empiezo diciendo «esto es lo que pienso basado en mi experiencia, y también estoy interesado en lo que pensáis», o algo parecido.

Una de los tres ministros, la ministra para los jóvenes que tiene unos treinta y tantos años, me llamó para preguntarme sobre El libro de Urantia porque se mencionaba en el libro de las parábolas. Tuvimos una encantadora conversación de una hora. Se quedó maravillada de que en toda su estancia en el seminario teológico McCormick nunca hubiera tenido noticia de la existencia de esa obra espiritual y de ese movimiento. No llevé un libro a esa reunión pues creí que sería demasiado. Dependía de Miguel/Jesús para que él guiara mis palabras.

Después de tres años de preparación y contemplación meditativa creí que era el momento apropiado para ser más específico y usar solo la parte IV. ¡Y qué mejor ocasión que la historia de la Pascua! Usé los enlaces a los documentos de truthbook.com. Creo que este texto tiene un gran atractivo para mi familia de la iglesia pues tiene un hermoso material gráfico que describe historias corrientes de la Biblia. Comencé con el documento 175, «El último discurso en el templo». A lo largo de dos semanas envié a mi grupo del café y a los ministros el enlace a uno o dos documentos, que iban desde la mañana de la Pascua con el documento 189, «La resurrección». Uno de mis compañeros del café comentó: «sentí que estaba allí», como en la serie de televisión de Walter Cronkite You Are There. También recibí reacciones positivas de dos de los ministros.

¿Por qué hago esto? Mi razón principal es que quiero establecer una isla de amistad hacia las enseñanzas de Urantia en una iglesia protestante liberal que tiene una congregación conservadora. La clave es darse a conocer primero, de manera que tu aportación venga de una persona de confianza que crezca como ellos, comparta su amor a Jesús y ofrezca unas ideas en las que ellos no hayan pensado pero que puedan comprender. Sembrar semillas es otra de las razones. Finalmente he experimentado que «el acto es nuestro, pero sus consecuencias pertenecen a Dios» 117:5.5 (1286.3)

Estoy trabajando en una pequeña parcela del jardín espiritual de Miguel, pero estoy haciendo un gran viaje. He llegado a amar a muchísimos miembros de mi familia de la iglesia al conocerlos (¡sorpresa, sorpresa!). «No podéis amar realmente a vuestros compañeros con un simple acto de voluntad. El amor solo nace de una comprensión completa de los móviles y sentimientos de vuestros semejantes. Amar hoy a todos los hombres no es tan importante como aprender cada día a amar a un ser humano más» 100:4.6 (1098.3)

¿O quizá son las galletas?

Así que, para los que están ahí fuera y todavía se preguntan cómo servir: es probable que sus oportunidades estén a unos bloques de distancia. Hagan un plan y den el primer paso. ¡Pueden hacerlo! El Dios interior y el Espíritu de la Verdad estarán a su lado y les mostrarán el camino. Pero hay que actuar. ¿Qué me llevó tanto tiempo?

Esta es la aventura continua de servir a nuestros hermanos, allá donde los encontremos.

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