Iglesificación

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Richard Keeler

De Richard Keeler, fideicomisario de la Fundación Urantia, Evanston (Wyoming, Estados Unidos)

Nota de la dirección: este artículo se escribió a mediados de los 90 y, como creemos que la información todavía es relevante, decidimos compartirlo con ustedes en este número.

William S. Sadler Jr., el primer presidente de la Hermandad Urantia, dijo estas palabras en el Consejo General de la Hermandad Urantia al entregar el primer informe trianual del presidente (1955-1957).

“¿Qué es la Hermandad Urantia, otra secta? Esta pregunta se ha planteado a quien escribe este informe más de una vez. Siempre se ha dado una respuesta negativa a esta pregunta. ‘No, la Hermandad Urantia no es ni una iglesia ni una secta. Es simplemente un grupo social que tiene un objetivo religioso’

“[Leemos en la página 1487 de El libro de Urantia] que ‘La paz religiosa—la fraternidad—nunca podrá existir a menos que todas las religiones estén dispuestas a despojarse por completo de toda autoridad eclesiástica, y a abandonar plenamente todo concepto de soberanía espiritual. Sólo Dios es el soberano espiritual.’ El mundo moderno difícilmente necesita otra iglesia, otra secta. En el momento actual, sufrimos de una plétora de iglesias y de una multiplicación de sectas.

“Pero, si no somos una iglesia, ¿cómo nos diferenciamos entonces de una iglesia? Si podemos ver claramente en qué nos diferenciamos, entonces quizá podamos mantener dichas diferencias. Y, si podemos mantener estas diferencias, entonces podemos ser capaces de preservar nuestra organización como Hermandad distintiva; podemos ser capaces de evitar la posible evolución hacia una iglesia.

“Hay tres diferencias principales entre la Hermandad y una iglesia típica: no reclamamos ninguna soberanía espiritual; no reclamamos ningún camino exclusivo a la salvación; no reclamamos ninguna autoridad eclesiástica. Mientras no reclamemos estas cosas, difícilmente nos podemos convertir en una iglesia.

“Pero, incluso si no somos una iglesia, incluso si nunca nos convertimos en una iglesia, ¿es también cierto que no somos una secta? Un lector de El libro de Urantia podría ser un religioso sectario; él o ella podrían ser religiosos dedicados en primer lugar a la propagación de El libro de Urantia. ¿Esa dedicación sería, no obstante, una dedicación válida? El que escribe afirma que una dedicación así no es una dedicación principal. Dicha exaltación de una dedicación secundaria más valiosa hacia un estatus principal podría bien transformar a un lector religioso del libro en un lector sectario – un lector que ha permitido que la importancia de El libro de Urantia tenga prioridad sobre la importancia de Dios.

“¿Cómo podemos, entonces, como lectores de El libro de Urantia, evitar no sólo la iglesificación sino también el sectarismo? El autor cree que estos dos desarrollos desafortunados se pueden evitar si tenemos cuidado en distinguir entre Medios y Fines. Es otra manera de decir que deberíamos tener cuidado en no confundir nuestras lealtades secundarias con nuestras lealtades principales. El autor, por consiguiente, presenta para la atenta consideración de la Hermandad la siguiente filosofía de acción:

“Dios es el único y verdadero Fin. Nuestra lealtad y nuestra dedicación espiritual principal son hacia el Padre Universal y sólo hacia Él. Cuando nos encontramos con algún hermano espiritualmente hambriento, nuestro primer objetivo es acercarle a su Padre espiritual. Podemos intentarlo con el libro o sin él. Todo lo demás es secundario y está subordinado a la adquisición de esta “perla de gran valor” – la comprensión de la filiación con Dios.

El libro de Urantia como Medio para el Fin. El libro no es un fin en sí mismo – es un Medio muy importante para un Fin. Está planeado para acercar a Dios al hombre y para acercar al hombre a Dios. Podemos ministrar a nuestros hermanos espiritualmente hambrientos con o sin la ayuda de El libro de Urantia. Pero si el libro se vuelve alguna vez obligatorio en nuestro ministerio, entonces nos habremos convertido verdaderamente en sectarios. Nuestro objetivo principal, como lectores de El libro de Urantia, es el servicio de Dios, y el libro es un Medio importante para este gran Fin. Aquí deberíamos hacer una distinción vital entre lo que es un valor y lo que tiene un valor.

“Tampoco la Hermandad Urantia ni ser miembro de ella es un verdadero Fin. La función real de la Hermandad es también la función de un Medio para conseguir un deseado Fin. La estructura de la Hermandad es, para las experiencias espirituales de sus miembros, como las orillas de un río son para el río; es cierto que no puede existir un río sin orillas, pero tampoco debemos confundir las orillas con el río que fluye. La Hermandad está planeada para promover el libro, y el libro está planeado para acercar mutuamente a Dios y al hombre.

“Si podemos separar claramente los Medios y los Fines, si podemos subordinar siempre los Medios al verdadero Fin, entonces continuaremos siendo una Hermandad real durante mucho tiempo. Y evitaremos convertirnos en otra iglesia más o en otra secta del mundo del siglo veinte – un mundo que no necesita ni una nueva iglesia ni una nueva secta.”

En otra ocasión, Bill Sadler Jr. dijo que “necesitamos otra religión del mismo modo que necesitamos un agujero en la cabeza”.

El Dr. William S. Sadler, en su tratado Consideration of Some Criticisms of The Urantia Book (Consideración de algunas críticas a El libro de Urantia) dijo que “El libro de Urantia no pretende contribuir a la creación de una nueva galaxia de santos o a la organización de una nueva iglesia”.

Más adelante, en el mismo tratado, el Dr. Sadler dijo que “el propósito de El libro de Urantia no es el de crear una nueva iglesia. El libro condena las religiones sectarias. El libro es un regalo para todas las religiones, incluido el cristianismo.”

Dijo Bill Sadler Jr: “Este libro no es religión. Este libro es una cosmología, una filosofía, una metafísica, una teología. Cualquier cosa que esté en lenguaje escrito no es religión. Es intelectual. Esto debería quedar muy, muy claro. Pero este libro intenta dar un enfoque intelectual, un enfoque filosófico a la naturaleza religiosa del hombre. Y si encuentran una persona que no es filosófica, no le obliguen a leer la parte I del libro y el Prólogo; denle el corazón espiritual del libro. No creo que tenga que saber nada sobre la Trinidad de Trinidades para cualificarse para el primer mundo mansión. Se dice que tienes que aceptar la filiación con Dios. Eso es todo.

“Este libro es una herramienta. Úsenlo cuando lo necesiten, pero si no lo necesitan, por el amor de Dios, no lo traigan a colación. Es parecido a un tipo que usa una horquilla y la encuentra tan útil que se la lleva dondequiera que va, incluso a tomar el té.”

Estoy de acuerdo con el Dr. Sadler y con Bill Sadler Jr. No debemos convertirnos en una iglesia.

En Oklahoma, donde crecí, un ministro estaba dando un sermón, micrófono en mano y utilizando un tono de barítono teológico, cuando escuchó roncar a alguien. Tras localizar al sonoro durmiente – un caballero de edad avanzada sentado junto a su esposa –, el predicador dijo airadamente a la mujer: “Despierte a ese hombre”.

Ella respondió: “Despiértele usted. Usted hizo que se durmiera.”

Nuestra misión no es que la gente se duerma sino despertarles a las verdades fascinantes de la quinta revelación de época.

Creo que la Fundación Urantia está encargada de publicar, traducir, proteger y diseminar el libro más grande y fascinante de toda la historia humana. No debemos derivar hacia el estancamiento de la “iglesificación”. No deemos convertirnos en las “personas heladas de Dios”, que duermen en el estupor de la rectitud y la satisfacción propias.

Desde que El libro de Urantia se publicó en 1955, nuestros primeros líderes animaron a muchos jóvenes estudiantes de la Revelación Urantia a que expresaran su “entusiasmo evangélico” promoviendo el mensaje espiritual del libro sin hacer publicidad del libro en sí. Ésta es una misión importante que no sólo ayudará a fomentar un renacimiento espiritual planetario, sino que también llevará a muchos buscadores de la verdad a El libro de Urantia “mientras vamos de paso”.

Así que mantengamos la introducción de persona a persona como nuestra prioridad número uno.

Consideremos el siguiente análisis matemático. Si hoy sólo hubiera 100 estudiantes de El libro de Urantia, si cada una de esas personas presentara el libro sólo a una persona al año y si cada una de ellas presentara el libro sólo a una persona al año, a todos los hombres, mujeres y niños de la tierra se les habría presentado personalmente El libro de Urantia al cabo de sólo treinta años.

Esta es la divulgación callada y poco espectacular pero enormemente efectiva de las enseñanzas de El libro de Urantia.

Creemos asociaciones fraternales, no instituciones eclesiásticas; construyamos relaciones personales, no iglesias. Y, en presencia de nuestros hermanos y hermanas, saludemos a cada uno de ellos y saludemos al fragmento de infinidad, chispa de divinidad y brasa de eternidad que les habita.

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