La Segunda Milla Como Una Experiencia De Comunidad

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Chris Wood
Mike MacIsaac and Shane C
Mike MacIsaac & Shane C. Boulder, Colorado.

De Chris Wood, Johnson City, Nueva York (EEUU)

Nota de la directora: Chris Wood, lector de segunda generación de El libro de Urantia, describe cómo él y dos amigos decidieron embarcarse en un proyecto de servicio para la comunidad Urantia.

Recuerdo el pasado agosto en el Farmer’s Market de Kansas City, comiendo rollitos de primavera y hablando sobre la conferencia juvenil de Kansas City que acababa de terminar, sobre lo que nos gustó y lo que no nos gustó, y por qué no hay más conferencias. Noah, mi hermano, dijo: “Deberíamos hacer otra el año que viene”. Y como pensábamos que la gente preferiría un cambio de sitio, estuvimos de acuerdo en que Boulder sería una buena elección.

Así que se plantó la semilla. En octubre llamé a Shane C, que vive en Boulder. A Shane le gustó la idea de organizar una conferencia en Boulder, y dijo que ayudaría. De hecho, se prestó voluntario para ser el organizador de la conferencia. Entonces nos comunicamos con Mike MacIsaac y le inoculamos el virus de la conferencia juvenil de Boulder. En enero firmamos un contrato con la Universidad de Colorado en Boulder.

Urantia Boulder: La segunda milla y más allá será un experimento para la comunidad Urantia del 25 al 28 de junio. ¿Pueden tres personas planificar, organizar y poner en marcha una conferencia? Si es así, entonces se abre todo un nuevo mundo de posibilidades. Recogimos las hojas de nuestra conversación en un montón de líneas generales para el experimento:

Primero, que fuera barata. Razonamos que necesitábamos equilibrar los altos costes del viaje con un bajo coste de la conferencia.

Segundo, no ganar dinero. Mike, Shane y yo no somos una organización. No tenemos necesidad de recaudar fondos. Las conferencias pueden ser fines en sí mismas, no medios para un fin.

Tercero, ser modestos pero con espacio para la expansión. Creemos que cincuenta personas es un tamaño genial. No me malinterpreten. Me encanta una buena conferencia de quinientas personas, pero a lo largo de los años, cuando no se han celebrado grandes conferencias, necesitamos pequeñas conferencias locales. Al mismo tiempo, si aparecen 150 personas, tenemos que estar preparados, y lo estamos.

Cuarto, reservar tiempo libre. El evento más importante en una conferencia a menudo es la conversación de una hora en un pasillo, no la charla plenaria de una hora. Queremos equilibrar un buen programa con tiempo suficiente para permitir estas conversaciones.

Quinto, experimentar con el programa. Una conferencia local pequeña es un sitio genial para intentar diferentes extensiones de charlas y diferentes estilos de talleres. Es un sitio genial para hacer que nuevas personas suban al escenario durante diez, veinte o treinta minutos. Podemos equilibrar el talento establecido con el emergente.

Finalmente, creer y confiar en que un equipo pequeño y dedicado puede poner en marcha una conferencia. Tres de nosotros nos comprometimos seis meses, seis personas se comprometieron durante un mes, y dos docenas de personas se comprometieron durante un fin de semana.

Creemos sinceramente que si reúnes a cincuenta lectores de El libro de Urantia, se divertirán ellos solos. Nuestro trabajo no es estorbar. La conferencia de Boulder es un experimento. El éxito de la conferencia será que cincuenta personas se marchen diciendo: “Estuvo bien”. El éxito del experimento será que los pequeños grupos se marchen diciendo: “Podríamos hacer esto. Caramba, podemos hacerlo mejor”. Y no hay grandes conferencias en 2010. Si podemos plantar esa idea en su mente en junio, entonces ya están dos meses por delante de la previsión.

¿Preguntas? Contacten con Chris Wood: [email protected]

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