Mal y pecado

Versión para imprimirVersión para imprimirEnviar por correo electrónicoEnviar por correo electrónico

EL MAL Y EL PECADO - La Biblia comparada con El libro de Urantia

EL MAL Y EL PECADO EN LA BIBLIA

I. EL MAL

Hay tres tipos de mal presentes en la Biblia:

  1. Mal físico.
  2. Mal moral.
  3. Mal mixto.

1. Mal físico.

Yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la felicidad y creo la desgracia: yo, el Señor, soy el que hago todo esto.” Isa. 45:7.

¿Sucede una desgracia en la ciudad sin que el Señor la provoque?” Amós 3:6.

Por eso, yo voy a atraer la desgracia sobre la casa de Jeroboám... y barreré hasta los últimos restos de su casa.” 1 Reyes 14:10.

El Ángel extendió la mano hacia Jerusalén para exterminarla, pero el Señor se arrepintió del mal que le infligía y dijo al Ángel...: "¡Basta ya! ¡Retira tu mano!"” 2 Sam. 24:16.

No te alcanzará ningún mal.” Ps. 91:10.

2. Mal moral.

El temor del Señor es detestar el mal.” Prov. 8:13.

No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien.” Rom. 12:21.

¡Lávense, purifíquense, aparten de mi vista la maldad de sus acciones!.” Isa. 1:16.

No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.” Matt. 6:13.

No hago el bien que quiero, sino que obro el mal que no quiero.” Rom. 7:19.

Apártese del mal y haga el bien...Pues los ojos del Señor miran a los justos y sus oídos escuchan su oración, pero el rostro del Señor contra los que obran el mal.” 1 Pedro 3:11-12.

3. Mal mixto.

El Señor apartará de ti toda enfermedad, no te infligirá ninguna de esas plagas malignas que envió sobre Egipto.” Deut. 7:15.

Porque la raíz de todos los males es el afán de dinero.” 1 Tim. 6:10.

Pero Dios envió un espíritu de discordia entre Abimélec y los señores de Siquém.” Jueces 9:23.

Al día siguiente, un mal espíritu que venía de Dios se apoderó de Saúl, y él se puso a delirar en medio de su casa.” 1 Sam. 18:10. (Nota: hoy calificaríamos a Saúl de maníaco-depresivo. Esto también explica su suicidio en Gilboa.)

Pero el Señor endureció el corazón del Faraón, y él no los escuchó.” Ex. 9:12.

En todas las campañas, la mano del Señor se ponía en contra de ellos para hacerles mal, como el mismo Señor lo había dicho.” Jueces 2:15.

(Nota: El concepto del mal es confuso en todo el Viejo Testamento. Hacia el año 100 a.C., comienza a aclararse en algunos libros apócrifos, y fue relacionado más tarde con el pecado y la expiación por Pablo.)

El cambio en la doctrina del origen del mal se muestra en el episodio de David, cuando este hace un censo de la nación hebrea —veamos:

El Señor volvió a indignarse contra los israelitas e instigó a David contra ellos, diciéndole: "Ve a hacer el censo de Israel y de Judá".  2 Sam. 24:1.

Satán se alzó contra Israel e instigó a David a hacer un censo de Israel.” 1 Crónicas 21:1.

II. EL PECADO

1. Definiciones.

Todo el que comete pecado comete también la iniquidad, pues el pecado es la iniquidad.” 1 Juan 3:4.

Todo lo que no procede de la buena fe es pecado.” Rom. 14:23.

Pero si tenéis acepción de personas, cometéis pecado.” Santiago 2:9.

Toda iniquidad es pecado.” 1 Juan 5:17.

2. El pecado determinado por la iluminación.

Cuando una persona cometa inadvertidamente un pecado...” Lev. 4:2.

Si yo no hubiera venido y no les hubiera hablado, no tendrían pecado; pero ahora no tienen excusa de su pecado.” Juan 15:22.

3. El pecado deliberado y consciente es fatal.

Porque si voluntariamente pecamos después de haber recibido el pleno conocimiento de la verdad, ya no queda sacrificio por los pecados.” Heb. 10:26.

Hay un pecado que es de muerte, por el cual no digo que pida.” 1 Juan 5:16.

4. Pecados acuciantes.

Sacudamos todo lastre y el pecado que nos asedia, y corramos con fortaleza la prueba que se nos propone.” Heb. 12:1.

5. El pecado original.

Pues del mismo modo que en Adán mueren todos, así también todos revivirán en Cristo.” 1 Cor. 15:22.

Pero Jesús no reconoció ni la culpa ni el pecado original. Veamos:

Respondió Jesús: "Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios.” Juan 9:3.

Pablo enseñó el pecado carnal innato.

No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal de modo que obedezcáis a sus apetencias.” Rom. 6:12.

6. La expiación.

Quien comete el pecado es del Diablo, pues el Diablo peca desde el principio.” 1 John 3:8.

A quien no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que viniésemos a ser justicia de Dios en él.” 2 Cor. 5:21.

Sin efusión de sangre no hay remisión.” Heb. 9:22.

7. El castigo del pecado.

Pues el salario del pecado es la muerte.” Rom. 6:23.

8. El perdón de los pecados.

Cuando perdone su culpa, y de su pecado no vuelva a acordarme.” Jer. 31:34.

Tú, Señor, eres bueno e indulgente.” Ps. 86:5.

Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia.” 1 Juan 1:9.

III. LA CULPA

La culpa apenas se menciona en la Biblia.

1. Relación con las costumbres.

“Si una persona toca alguna cosa impura... será culpable.” Lev. 5:2.

2. La culpa de los pecados de la ignorancia.

“Si una persona peca, cometiendo sin darse cuenta alguna falta... deberá cargar con su culpa.” Lev. 5:17.

Porque quien observa toda la Ley, pero falta en un solo precepto, se hace reo de todos. ” Santiago 2:10.

IV. SANTIFICACIÓN

1. Enseñado en el Viejo Testamento.

Estos reunieron a sus hermanos, se purificaron y luego fueron a purificar el Templo del Señor.” 2 Crónicas 29:15.

2. Dios tiene como voluntad la santificación.

Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación.” 1 Tes. 4:3.

3. La Verdad santifica.

Santifícalos en la verdad: tu Palabra es verdad.” Juan 17:17.

"Ahora os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados.” Hechos 20:32.

4. Santificado en el nombre de Jesús.

Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo” 1 Cor. 6:11.

Según el previo conocimiento de Dios Padre, con la acción santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo” 1 Pedro 1:2.

5. El nuevo nacimiento sin pecado.

Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado.” 1 John 3:9.

Quien padece en la carne, ha roto con el pecado.” 1 Peter 4:1.

Os escribo esto para que no pequéis” 1 John 2:1.

6. El perdón y la santificación.

Para que reciban el perdón de los pecados y una parte en la herencia entre los santificados, mediante la fe en mí.” Hechos 26:18.

Nota: El Padre ha dicho: "Sed perfectos". Esa dicha puede hacerse realidad en parte en los mundos establecidos en luz y vida - y en el Paraíso-.

El libro de Urantia

I. DEFINICIONES DEL MAL Y DEL PECADO

1. La definición de Jesús del mal, el pecado y la iniquidad.

“«El mal es la transgresión inconsciente o sin intención de la ley divina, la voluntad del Padre. El mal es, del mismo modo, la medida de la imperfección de la obediencia a la voluntad del Padre.
“«El pecado es la transgresión consciente, conocedora y deliberada de la ley divina, la voluntad del Padre. El pecado es la medida de la renuencia a la guía divina y a la dirección espiritual.
“«La iniquidad es la transgresión voluntaria, decidida y persistente de la ley divina, la voluntad del Padre. La iniquidad es la medida del rechazo constante del plan amante del Padre para la supervivencia de la personalidad y del ministerio misericordioso de los Hijos para la salvación.” (1660.2) 148:4.3

2. Los distintos conceptos de pecado.

“Hay muchas maneras de considerar el pecado; pero desde el punto de vista filosófico del universo, el pecado es la actitud de una personalidad que deliberadamente resiste la realidad cósmica. Se puede considerar el error como un concepto erróneo o una deformación de la realidad. La maldad es una realización parcial de las realidades del universo o una falta de adaptación a ellas. Pero el pecado es una resistencia intencional a la realidad divina —el optar conscientemente oponerse al progreso espiritual— en tanto que la iniquidad consiste en desafiar abierta y persistentemente la realidad reconocida y supone tal grado de desintegración de la personalidad que raya en la locura cósmica.” (754.5) 67:1.4

3. Cómo el error y el mal progresan hacia el pecado y la iniquidad.

“El error sugiere la falta de agudeza intelectual; la maldad, deficiencia de sabiduría; el pecado, pobreza espiritual abyecta; pero la iniquidad indica la pérdida del dominio de la personalidad.
“Cuando se opta tantas veces por el pecado y se lo repite tan a menudo, éste puede convertirse en hábito. Los pecadores habituales pueden volverse fácilmente inicuos, rebeldes incondicionales contra el universo y todas sus realidades divinas. Bien que se puede perdonar toda clase de pecado, dudamos que el inicuo empedernido jamás sienta arrepentimiento por sus fechorías o acepte el perdón de sus pecados.” (755.1) 67:1.5

4. El pecado aísla de la realidad universal.

“Todo impulso de todo electrón, pensamiento, o espíritu es una unidad actuante en el universo entero. Sólo el pecado está aislado y el mal resiste a la gravedad en los niveles mental y espiritual. El universo es un todo; ninguna cosa ni ser existe ni vive en aislamiento. La autorrealización es potencialmente maléfica si es antisocial. Es literalmente verdad: «Ningún hombre vive para sí». La socialización cósmica constituye la forma más elevada de unificación de la personalidad. Dijo Jesús: «Aquél que entre vosotros quiere ser el más grande, dejad que sea el servidor de todos»” (647.5) 56:10.14 Lucas 22:26.

5. El problema del pecado.

“El problema del pecado no es autoexistente en el mundo finito. El hecho de la finitez no es malo ni pecaminoso. Un Creador infinito hizo al mundo finito —es la obra de sus Hijos divinos— y por lo tanto debe ser bueno. Es el mal uso, la distorsión y la perversión de lo finito lo que da origen al mal y al pecado.” (1222.2) 111:6.3

6. Redefinición del pecado.

El pecado ha de redefinirse como deslealtad deliberada a la Deidad. Existen grados de deslealtad: la lealtad parcial de la indecisión; la lealtad ambivalente del conflicto; la lealtad moribunda de la indiferencia; y la muerte de la lealtad manifestada por la devoción a ideales impíos.” (984.5) 89:10.2

II. LA ACTITUD DE DIOS HACIA EL PECADO

1. Dios no crea el mal.

“‘No es extraño que hagas estas preguntas, puesto que estás comenzando a conocer al Padre así como yo lo conozco, y no como los profetas hebreos tan nebulosamente le veían. Bien sabes que nuestros antepasados estaban dispuestos a ver a Dios en casi todas las cosas que sucedían. Buscaban la mano de Dios en todas los acontecimientos naturales y en cada episodio poco común de la experiencia humana. Relacionaban a Dios tanto con el bien como con el mal. Pensaban que había ablandado el corazón de Moisés y endurecido el corazón del faraón. Si el hombre sentía un fuerte impulso por hacer algo, bueno o malo que fuera, tenía por costumbre considerar estas emociones inusitadas diciendo: `el Señor me habló y me dijo, haz esto y aquello, o ve aquí o allí'. Así pues, ya que los hombres tan a menudo y tan violentamente caen en la tentación, se tornó costumbre de nuestros antepasados creer que Dios los conducía a la tentación para probarlos, castigarlos o fortalecerlos. Pero ya sabes que no es así. Sabes que los hombres demasiado frecuentemente son conducidos a la tentación por el ímpetu de su propio egoísmo y los impulsos de su naturaleza animal. Cuando seas tentado de esta manera, te advierto que reconozcas honesta y sinceramente la tentación por lo que es, y más bien canalices con inteligencia las energías de espíritu, mente y cuerpo, que tratan de expresarse, hacia caminos más elevados y metas más idealistas. Así podrás transformar las tentaciones en el tipo más elevado de ministerio mortal edificante, evitando a la vez casi completamente esos ruinosos conflictos debilitantes entre la naturaleza animal y la naturaleza espiritual.’” (1738.3) 156:5.4

2. El origen del mal y del pecado.

“Los Dioses no crean el mal ni permiten el pecado y la rebelión. El potencial del mal es temporo-existente en un universo que comprende niveles diferenciales de sentidos y valores de perfección. El pecado es potencial en todos los reinos en los que los seres imperfectos tienen la dote de saber elegir entre el bien y el mal. La presencia conflictiva misma de la verdad y la no verdad, el hecho y la falsedad, constituye la potencialidad del error. La elección deliberada del mal constituye el pecado; el rechazo volitivo de la verdad es error; la búsqueda persistente del pecado y del error es iniquidad.” (613.2) 54:0.2

3. Dios ama al pecador, y odia el pecado.

“Dios ama al pecador y odia el pecado: esta declaración es filosóficamente cierta, pero Dios es una personalidad trascendente, y las personas tan sólo pueden amar y odiar a otras personas. El pecado no es una persona. Dios ama al pecador porque es una realidad de personalidad (potencialmente eterna), mientras que hacia el pecado Dios no asume ninguna actitud personal, porque el pecado no es una realidad espiritual; no es personal; por lo tanto sólo la justicia de Dios toma conocimiento de su existencia. El amor de Dios salva al pecador; la ley de Dios destruye el pecado. Esta actitud de la naturaleza divina aparentemente cambiaría si el pecador se identificara final y plenamente con el pecado, así como esta misma mente mortal puede identificarse plenamente con el Ajustador espiritual residente. Ese mortal identificado con el pecado se volvería entonces completamente carente de espiritualidad en su naturaleza (y por tanto personalmente irreal) y experimentaría eventual extinción del ser. La irrealidad, incluso el hecho de que la naturaleza de las criaturas es incompleta, no puede existir eternamente en un universo progresivamente real y crecientemente espiritual.” (41.6) 2:6.8

4. Los Ajustadores en relación con el mal y el pecado.

“Sea cual fuere el estado previo de los habitantes de un mundo, después del autootorgamiento de un Hijo divino y después de la dotación del Espíritu de la Verdad a todos los humanos, los Ajustadores acuden a dicho mundo para residir en la mente de todas las criaturas volitivas normales. Una vez completada la misión de un Hijo autootorgador Paradisiaco, estos Monitores verdaderamente se tornan en el «reino de los cielos dentro de vosotros». Mediante la dotación de los dones divinos el Padre se acerca de la manera más estrecha posible al pecado y al mal, pues es literalmente verdad que el Ajustador debe coexistir en la mente mortal aun en el medio mismo de la injusticia humana. Aquellos pensamientos que son puramente sórdidos y egoístas atormentan extremadamente a los Ajustadores residentes; están apenados por la irreverencia por todo lo que sea bello y divino, y virtualmente obstaculizados en su tarea por muchos de los tontos temores animales y ansiedades infantiles del hombre.” (1193.1) 108:6.2

5. Cómo trata el Creador con el pecado.

“En todos sus tratos con los seres inteligentes, tanto el Hijo Creador como su Padre en el Paraíso están dominados por el amor. Es imposible comprender muchas fases de la actitud de los gobernantes universales hacia rebeldes y rebeliones, pecado y pecadores, a menos que recordemos que Dios como Padre toma precedencia sobre todas las demás fases de la manifestación de la Deidad en todos los tratos de la divinidad con la humanidad. También debe recordarse que los Hijos Creadores Paradisiacos están todos motivados por la misericordia.” (618.5) 54:6.2

6. La msión universal del mal.

“La bondad infinita del Padre está fuera de la comprensión de la mente finita del tiempo; de aquí que siempre deba proveerse un contraste comparativo con el mal (no el pecado) para demostrar efectivamente todas las fases de la bondad relativa. El imperfecto discernimiento mortal puede entender la perfección de la bondad divina, solamente por su contrastante asociación con la imperfección relativa en las relaciones del tiempo y la materia en los movimientos del espacio.” (58.4) 4:3.6

7. Devolver bien por mal.

“Entonces preguntó Natanael: «Maestro, ¿es que no hemos de dar lugar alguno a la justicia? La ley de Moisés dice, `ojo por ojo y diente por diente'. ¿Qué hemos de decir nosotros?» Y Jesús contestó: «Vosotros devolveréis el bien por el mal. Mis mensajeros no deben luchar con los hombres, sino tratarlos con dulzura. Vuestra regla no será `la medida con que medís, os será medido'. Quienes gobiernan a los hombres pueden tener tales leyes, pero no el reino; la misericordia determinará siempre vuestro juicio y el amor, vuestra conducta. Si esto os parece duro, aun ahora podéis iros. Si encontráis que los requisitos del apostolado son demasiado exigentes, podéis retornar al camino menos riguroso de los discípulos».” (1577.3) 140:6.9

III. CONCEPTOS ANTIGUOS DEL MAL Y DEL PECADO

1. Conceptos antiguos del pecado.

“A medida que evolucionaba la mente salvaje hasta el punto en que pudo idear a los espíritus buenos y los malos, y cuando el tabú recibió la sanción solemne de la religión en evolución, estuvo lista la escena para la aparición del nuevo concepto del pecado. La idea del pecado se estableció universalmente en el mundo antes de que hiciera su ingreso la religión revelada. Tan sólo el concepto del pecado fue el que permitió que la mente primitiva considerase lógica la muerte natural. El pecado era la transgresión de un tabú y la muerte era el castigo del pecado.” (975.6) 89:2.2

2. Al principio el pecado era ritual, no racional.

“El pecado era ritual, no racional; una acción, no un pensamiento. Este concepto total del pecado fue fomentado por las tradiciones residuales de Dilmún en los días del pequeño paraíso en la tierra. La tradición de Adán y del jardín del Edén también prestó importancia a la ilusión de una «era de oro» pasada, en los albores de las razas. Y todo esto confirmó las ideas expresadas más adelante en la creencia de que el hombre tenía origen en una creación especial, que había comenzado su carrera en la perfección y que la transgresión de los tabúes —pecado— le había hecho caer en la dolorosa situación más reciente.” (975.7) 89:2.3

3. Conceptos antiguos del sacrificio sangriento.

“Los hebreos creían que «sin derramamiento de sangre no había remisión de los pecados». No se habían liberado de la idea antigua y pagana de que los Dioses no se pueden apaciguar sino por el espectáculo de la sangre, aunque Moisés hizo un avance notable al prohibir los sacrificios humanos y sustituirlos, en la mente primitiva de los beduinos infantiles que lo seguían, por el sacrificio ceremonial de animales.” (60.4) 4:5.5 Mateo 26:28. Heb. 9;22.

4. Evolución del vicio, el crimen y el pecado.

“La violación habitual de los tabúes se volvió un vicio; la ley primitiva determinó que el vicio era un crimen; la religión le llamó pecado. Entre las tribus primitivas la violación de un tabú era una combinación de crimen y pecado. Las calamidades de la comunidad se consideraban siempre castigo de un pecado tribal. Para los que creían que la prosperidad y la rectitud iban mano a mano, la aparente prosperidad de los malvados causó mucha preocupación, tanta que fue necesario inventar infiernos para el castigo de los que violaban los tabúes; el número de estos sitios de castigo futuro han variado de uno a cinco.” (976.1) 89:2.4

5. El sacrificio, el pecado y la expiación.

“La idea más primitiva del sacrificio fue la de un gravamen de neutralidad recaudado por los espíritus ancestrales. Sólo más tarde se desarrolló la idea de la expiación. A medida que el hombre fue alejándose de la idea del origen evolucionario de la raza, a medida que las tradiciones de los días del Príncipe Planetario y de la estancia de Adán se filtraron a través del tiempo, el concepto de pecado y del pecado original se difundió de manera que el sacrificio por pecados accidentales y personales evolucionó en la doctrina del sacrificio para la expiación del pecado racial. La expiación del sacrificio constituyó un dispositivo de seguro general que hasta llegaba a proteger contra el resentimiento y los celos de un dios desconocido.” (978.2) 89:4.5

IV. EL HOMBRE DEBE SER FALIBLE PARA SER LIBRE

1. Solo las cosas perfectas son tanto libres como carentes de pecado.

“En todo el universo, cada unidad se considera una parte del todo. La supervivencia de la parte depende de la cooperación con el plan y el propósito del todo, el deseo sincero y la disposición perfecta de hacer la divina voluntad del Padre. El único mundo evolutivo sin error (la posibilidad de un juicio necio) sería un mundo sin inteligencia libre. En el universo de Havona hay mil millones de mundos perfectos con sus habitantes perfectos, pero el hombre evolutivo debe ser falible si ha de ser libre. La inteligencia libre e inexperta no puede de ninguna manera, al principio, ser uniformemente sabia. La posibilidad de un juicio erróneo (el mal) se convierte en pecado sólo cuando la voluntad humana apoya conscientemente y adopta a sabiendas un juicio deliberadamente inmoral.” (52.1) 3:5.15

2. El error en relación con los conceptos espirituales.

“El elemento de error que está presente en la experiencia religiosa humana es directamente proporcional al contenido de materialismo que contamina el concepto espiritual del Padre Universal. La progresión del hombre en el universo como preespíritu consiste en la experiencia de liberarse de estas ideas erróneas de la naturaleza de Dios y de la realidad de espíritu puro y verdadero. La Deidad es más que espíritu, pero el enfoque espiritual es el único posible para el hombre ascendente.” (1123.4) 102:4.4

3. La fuente de la tendencia al mal.

“‘Muchas veces, cuando habéis hecho el mal, habéis pensado en culpar la influencia del demonio en vuestros actos, aunque en realidad habéis errado guiados por vuestras propias tendencias naturales. ¿Acaso no os dijo el profeta Jeremías hace mucho tiempo que el corazón humano es engañoso por sobre todas las cosas, y a veces, aun desesperadamente perverso? ¡Cuán fácil es engañaros a vosotros mismos y caer así en temores tontos, deseos arrolladores, placeres esclavizantes, malicia, envidia y aun en odio vengativo!’” (1609.6) 143:2.5 Jer. 17:9.

4. El daño de nuestros "pecados acuciantes".

“Casi todos los seres humanos temen particularmente desprenderse de algún vicio malo para ellos predilecto, pero el ingreso al reino del cielo lo requiere como parte del precio de entrada. Si Matadormo hubiera abandonado su riqueza, probablemente ésta habría sido colocada nuevamente en sus manos para que la administrara como tesorero de los setenta. Aunque más adelante, después del establecimiento de la iglesia en Jerusalén, sí obedeció la exhortación del Maestro, si bien ya era demasiado tarde para entrar a formar parte de los setenta, y fue el tesorero de la iglesia de Jerusalén, de la cual Santiago, el hermano del Señor en la carne, era el jefe.” (1802.3) 163:2.7

5. La falta de Adán y Eva.

“En tanto que el Hijo e Hija Material conversaban al respecto en el Jardín alumbrado por la luna, «la voz en el Jardín» les reprochó la desobediencia. Fue aquella voz ni más ni menos que la mía anunciando a la pareja edénica que había transgredido el pacto del Jardín; habían desobedecido las instrucciones de los Melquisedek; que había faltado en la ejecución de su juramento de lealtad al soberano del universo.

“Eva había accedido a participar en la práctica del bien y el mal. El bien es la ejecución del designio divino; el pecado es una transgresión deliberada de la voluntad divina; el mal es la mala adaptación de los designios y el mal ajuste de las técnicas que resultan en la discordia universal y la confusión planetaria.” (842.4) 75:4.2


V. LAS IMPERFECCIONES DE LA NATURALEZA

1. El pecado estropea el rostro de la naturaleza.

“Y la naturaleza está desfigurada, su hermoso rostro marcado, sus rasgos marchitos por la rebelión, la mala conducta, los malos pensamientos de miríadas de criaturas que son parte de la naturaleza, pero que han contribuido a su desfiguración en el tiempo. No, la naturaleza no es Dios. La naturaleza no es objeto de adoración.” (57.5) 4:2.8

2. La naturaleza es la perfección dividida por la incompletitud.

“La naturaleza es la perfección del Paraíso dividida por la índole incompleta, la maldad y el pecado de los universos inconclusos. Este cociente expresa pues lo perfecto y lo parcial, lo eterno y lo temporal. La evolución continuada modifica la naturaleza al aumentar el contenido de perfección paradisiaca y al disminuir el contenido del mal, el error y la desarmonía de la realidad relativa.” (57.1) 4:2.4

3. La naturaleza no es un retrato fiel de Dios.

“Dios no está personalmente presente en la naturaleza ni en cualesquiera de las fuerzas de la naturaleza, porque el fenómeno de la naturaleza es la sobreimposición de las imperfecciones de la evolución progresiva y, a veces, de las consecuencias de rebeliones insurreccionales sobre los cimientos paradisiacos de la ley universal de Dios. Tal como aparece en un mundo como Urantia, la naturaleza no puede ser nunca la expresión adecuada ni la representación verdadera ni el fiel retrato de un Dios omnisapiente e infinito.” (57.2) 4:2.5

VI. LA REBELIÓN —EL CASTIGO DEL PECADO

1. Los inicios del pecado.

“Lucifer es ahora el Soberano caído y depuesto de Satania. La autocontemplación es sumamente desastrosa, aun para las personalidades excelsas del mundo celestial. De Lucifer se dijo: «Tu corazón se enalteció por tu hermosura; tu esplendor corrompió tu sabiduría». Vuestro antiguo profeta vio este triste estado cuando escribió: «¡Cómo caíste de los cielos, O Lucero, hijo de la mañana! ¡Cómo has sido derribado, tú que te atreviste a confundir a los mundos!».” (601.5) 53:1.3 Eze. 28:17. Isa. 14:12.

2. Orígenes internos del pecado.

“No existían en el sistema de Satania condiciones peculiares o especiales que sugiriesen o favoreciesen la rebelión. Creemos que la idea se originó y formó en la mente de Lucifer, y que pudo haber instigado dicha rebelión sin importar donde estuviera estacionado. Lucifer anunció primero sus planes a Satanás, pero se requirieron varios meses para que éste se convirtiera a las teorías rebeldes, se volvió un defensor atrevido y entusiasta de la «la autoaserción y libertad».” (602.5) 53:2.2

3. Las causas oscuras de la rebelión.

“Es muy difícil señalar la causa o las causas exactas que finalmente culminaron en la rebelión de Lucifer. Tan sólo estamos seguros de una cosa, y eso es: sean cuales fueren estos comienzos, tuvieron origen en la mente de Lucifer. Debe haber existido una vanagloria del yo que se alimentó hasta el punto del autoengaño, de modo que Lucifer, durante un período, verdaderamente se convenció de que su idea rebelde realmente redundaría en el bien del sistema, si no del universo entero. Para cuando sus planes ya le habían llevado al desencanto, sin duda estaba demasiado metido como para que su orgullo original y dañino le permitiese detenerse. En algún momento durante esta experiencia se volvió insincero, y el mal evolucionó en pecado deliberado y volitivo. El hecho de que así fue se comprueba por la conducta subsiguiente de este brillante ejecutivo. Durante mucho tiempo se le ofreció la oportunidad de arrepentirse, pero tan sólo algunos de sus subordinados aceptaron la misericordia ofrecida. El Fiel de los Días de Edentia, por solicitud de los Padres de la Constelación, presentó personalmente el plan de Micael para la salvación de estos rebeldes flagrantes, pero la misericordia del Hijo Creador fue siempre rechazada y rechazada con desprecio y desdén cada vez mayores.” (603.1) 53:2.5

4. El mal de perturbar el tiempo cósmico.

“Lucifer intentó en forma similar destruir el factor de tiempo que opera como freno del logro prematuro de ciertas libertades en el sistema local. Un sistema local establecido en luz y vida ha logrado experiencialmente aquellos puntos de vista y discernimientos que hacen posible la operación de muchas técnicas que serían destructivas y desgarradoras en las eras anteriores al establecimiento en ese mismo reino.” (1302.6) 118:8.9

5. Fate of identification with sin.

“Cuando esta sentencia se confirma finalmente, el ser identificado con el pecado instantáneamente se vuelve como si no hubiera sido. No hay ninguna resurrección de este destino; es perdurable y sempiterno. Los factores de identidad de la energía viviente se resuelven mediante las transformaciones del tiempo y las metamorfosis del espacio en los potenciales cósmicos de los cuales emergieron anteriormente. En cuanto a la personalidad del inicuo, se la priva de un vehículo continuado de existencia vital debido al fracaso de la criatura de hacer esas elecciones y decisiones finales que le habrían asegurado la vida eterna. Cuando el abrazo continuado del pecado por la mente asociada culmina en la identificación completa del ser con la iniquidad, entonces, en el momento de la cesación de la vida, en el momento de la disolución cósmica, esa personalidad aislada es absorbida en la superalma de la creación, haciéndose parte de la experiencia evolutiva del Ser Supremo. Nunca más aparece como personalidad; es como si su identidad nunca hubiera sido. En el caso de una personalidad que albergue a un Ajustador, los valores espirituales experienciales sobreviven en la realidad del Ajustador que sigue existiendo.” (37.2) 2:3.4

6. El pecado deliberado es automáticamente suicida.

“En toda contienda en el universo entre niveles actuales de la realidad, la personalidad de nivel más elevado terminará por triunfar sobre la personalidad de nivel inferior. Este resultado inevitable de la controversia en el universo es inherente al hecho de que la divinidad de calidad iguala el grado de realidad o actualidad de cualquier criatura volitiva. El mal no diluido, el error completo, el pecado voluntario y la iniquidad sin mitigantes son intrínseca y automáticamente suicidas. Tales actitudes de irrealidad cósmica pueden sobrevivir en el universo tan sólo por la misericordia-tolerancia transitoria que se aplica hasta tanto se cumpla la acción de los mecanismos determinantes de justicia y halladores de equidad de los tribunales pertinentes del universo.” (37.3) 2:3.5

7. Los siempre leales amadonitas.

“Estos amadonitas se derivaron del grupo de 144 andonitas leales a los cuales pertenecía Amadón, y los cuales han llegado a conocerse con el nombre de éste. Dicho grupo comprendió treinta y nueve hombres y ciento cinco mujeres. Cincuenta y seis de ellos tenían el estado de inmortalidad y todos (excepto Amadón) fueron trasladados juntamente con los miembros leales del séquito. El resto de este noble bando continuó en la tierra bajo la dirección de Van y Amadón hasta el final de sus días mortales. Constituyeron la levadura biológica que se multiplicó y continuó proveyendo de liderazgo al mundo a través de las dilatadas y oscuras edades de la era posterior a la rebelión.” (759.6) 67:6.3

8. El héroe de la rebelión de Lucifer.

“Muchos seres valientes en los distintos mundos de Satania aguantaron la rebelión de Lucifer; pero las crónicas de Salvington retratan a Amadón como el destacado personaje de todo el sistema en su glorioso rechazo de las riadas de sedición y su inmutable devoción a Van —juntos se mantuvieron inconmovibles en su lealtad a la supremacía del Padre invisible y su Hijo Micael..” (761.8) 67:8.1
“Amadón es el destacado héroe humano de la rebelión de Lucifer. Este descendiente varón de Andón y Fonta fue de los cien que contribuyeron el plasma vital al séquito del Príncipe, y desde aquel suceso, se había unido a Van en calidad de asociado y asistente humano. Amadón optó por apoyar a su jefe durante toda la prolongada y difícil lucha. Y fue una experiencia inspiradora, observar a este hijo de las razas evolutivas mantenerse impertérrito frente a las sofisterías de Daligastia, en lo que él y sus asociados leales resistían a todas las enseñanzas falaces del brillante Caligastia con inquebrantable entereza durante todo el septenio de lucha.” (757.1) 67:3.8
“Desde Edentia, a Salvington y aún hasta Uversa, durante siete largos años, la primera pregunta de toda la vida celestial subalterna acerca de la rebelión de Satania una y otra vez fue: «¿Qué hay de Amadón de Urantia, sigue inconmovible?»” (762.2) 67:8.3

9. Micael terminó la rebelión de Lucifer.

“El autootorgamiento de Micael terminó la rebelión de Lucifer en todo Satania fuera de los planetas de los Príncipes Planetarios apóstatas. Y éste fue el significado de la experiencia personal de Jesús poco antes de su muerte en la carne cuando cierto día exclamó a sus discípulos: «Y contemplo cómo cae Satanás desde el cielo como un rayo». Había concurrido a Urantia con Lucifer para sostener una última contienda crucial.” (609.6) 53:8.3 Lucas 10:18.

10. La relación del mal y el pecado.

“Desde el triunfo de Cristo, todo Norlatiadek se está limpiando de pecado y de rebeldes. Poco antes de la muerte de Micael en la carne, el asociado del Lucifer caído, Satán, intentó concurrir a un cónclave de Edentia, pero la solidificación de sentimiento contra los archirrebeldes había alcanzado el punto en que las puertas de la compasión estaban casi universalmente cerradas de modo tal que no dieron pie a los adversarios de Satania. Cuando no se abre la puerta para dejar pasar el mal, no existe oportunidad para el pecado. Las puertas de los corazones de toda Edentia se cerraron contra Satán; fue rechazado unánimemente por los Soberanos de Sistema reunidos, y en este momento fue cuando el Hijo del Hombre «contempló a Satán caer como un relámpago de los cielos».” (490.4) 43:4.9

VII. LAS REPERCUSIONES REMOTAS DEL PECADO

1. Las consecuencias impersonales del pecado pueden ser colectivas.

“Las consecuencias personales (centrípetas) del rechazo intencional y persistente de la luz por parte de la criatura son tanto inevitables como individuales y únicamente les atañen a la Deidad y a aquella criatura personal. Tal cosecha de iniquidad, que destruye el alma, es el fruto interno de la criatura volitiva inicua.
“Pero éste no es el caso en lo que concierne las repercusiones externas del pecado: Las consecuencias impersonales (centrífugas) de abrazar al pecado son tanto inevitables como colectivas y le atañen a toda criatura que funcione dentro del ámbito afectado por tales acontecimientos.” (760.6) 67:7.1

2. Los efectos de la rebelión sobre el estado de Urantia.

“Cincuenta mil años después del fracaso de la administración planetaria, estaban tan desorganizados y retrasados los asuntos terrenales que había avanzado muy poco la raza humana más allá del estado general de evolución que existía al llegar Caligastia trescientos cincuenta mil años antes. En ciertos aspectos, se habían hecho progresos; en otros aspectos, se había perdido mucho terreno.” (761.2) 67:7.3

3. Los resultados espirituales y físicos del pecado.

“Los efectos del pecado nunca son puramente locales. Los sectores administrativos del universo son organismo; la condición de una personalidad, hasta cierto punto, debe ser compartido por todos. El pecado está destinado a exhibir su cosecha negativista inherente en todos y cada uno de los niveles relacionados de los valores universales, puesto que es una actitud de la persona hacia la realidad. Pero las consecuencias plenas del pensar erróneo, la fechoría, o los designios pecaminosos se sienten únicamente en el nivel de la ejecución misma. La transgresión de la ley universal puede ser fatal en el ámbito físico sin implicar gravemente a la mente o sin menoscabar la experiencia espiritual. El pecado está cargado de consecuencias fatales para la supervivencia de la personalidad sólo cuando es la actitud de todo el ser, cuando representa la elección de la mente y la volición del alma.” (761.3) 67:7.4

4. El pecado de otro no puede arrebatarnos la supervivencia.

“La maldad y el pecado visitan sus consecuencias en ámbitos materiales y sociales y a veces hasta pueden retardar el progreso espiritual en ciertos niveles de la realidad en el universo; pero jamás el pecado de ningún ser le roba a otro la realización del derecho divino de la supervivencia de la personalidad. La supervivencia eterna puede peligrar sólo por las decisiones de la mente y la elección del alma del individuo mismo.” (761.4) 67:7.5

5. Lo que el pecado hace y lo que no.

“El pecado en Urantia retrasó muy poco la evolución biológica, pero sí sirvió para privar a las razas mortales del pleno beneficio de la herencia adánica. El pecado retarda sobremanera el desarrollo intelectual, el crecimiento moral, el progreso social y la consecución espiritual de las masas. Pero no impide el máximo logro espiritual de cualquier individuo que opte por conocer a Dios y hacer con sinceridad su voluntad divina.” (761.5) 67:7.6

6. Avisos contra el pecado.

“Pero durante muchas edades los siete mundos de prisión de la oscuridad espiritual en Satania han constituido una advertencia solemne para todo Nebadon, que proclama elocuente y eficazmente la gran verdad de que «el camino del transgresor es duro»; que «cada pecado encierra la semilla de su propia destrucción»; que «la paga del pecado es muerte».” (611.7) 53:9.8 Prov. 13:15. Rom. 6:23.

VIII. LA LIBERTAD VERDADERA Y LA FALSA

1. Fundamentos de la libertad verdadera y la falsa.

“De todos los problemas confusos que surgieron de la rebelión de Lucifer, ninguno ha ocasionado más dificultad que el fracaso de los mortales evolucionarios inmaduros para distinguir entre la verdadera libertad y la falsa libertad.
“La libertad verdadera es la búsqueda de las edades y la recompensa del progreso evolucionario. La libertad falsa es la decepción sutil del error del tiempo y del mal del espacio. La libertad duradera se basa en la realidad de la justicia —inteligencia, madurez, fraternidad y equidad.” (613.3) 54:1.1

2. Los resultados cósmicos de la libertad verdadera y de la falsa.

“La libertad es una técnica autodestructora de la existencia cósmica cuando su motivación no es inteligente, es incondicionada, e incontrolada. La verdadera libertad está progresivamente relacionada con la realidad y es por siempre respetuosa de la equidad social, la justicia cósmica, la fraternidad universal, y las obligaciones divinas.
“La libertad es suicidio cuando se divorcia de la justicia material, la rectitud intelectual, la paciencia social, el deber moral, y los valores espirituales. La libertad no existe fuera de la realidad cósmica, y toda realidad de la personalidad es proporcional a sus relaciones con la divinidad.” (613.5) 54:1.3

3. El libertinaje motivado por uno mismo equivale a la esclavitud.

“La autovoluntad sin frenos y la autoexpresión no regulada se igualan al egoísmo sin mitigación, la ausencia máxima de santidad. La libertad sin una conquista asociada y creciente del yo es una invención de la imaginación mortal egoísta. La libertad automotivada es una ilusión conceptual, una cruel decepción. El libertinaje que se enmascara en el manto de la libertad es el precursor de la esclavitud abyecta.” (613.7) 54:1.5

4. La falacia de la falsa libertad.

“El esquema de Caligastia para la reconstrucción inmediata de la sociedad humana de acuerdo con sus conceptos de la libertad individual y los derechos de los grupos, resultó un veloz y, en cierto modo, rotundo fracaso. La sociedad pronto revirtió a su antiguo nivel biológico, y volvió a comenzar la lucha progresiva a partir de un punto no mucho más adelantado de donde se encontraba al principio del régimen de Caligastia; pues este levantamiento había dejado al mundo en un estado de suma confusión.” (759.1) 67:5.3

5. Libertad sin libertinaje.

“Algún día el hombre debería aprender a gozar de la libertad sin licencia, de la alimentación sin glotonería y del placer sin libertinaje. El autocontrol es una mejor política humana para reglamentar la conducta que la autonegación extrema. Tampoco enseñó Jesús jamás estas opiniones irrazonables a sus seguidores.” (977.2) 89:3.7

IX. LA CULPA — LA SEGURIDAD CONTRA EL PECADO

1. La naturaleza del sentimiento de culpa.

“El sentimiento de culpa (no la conciencia del pecado) se produce, sea a partir de la interrupción de la comunión espiritual, o porque se han rebajado los ideales morales. La liberación de este estado tan sólo puede producirse mediante la comprensión de que los propios ideales morales más elevados no son necesariamente sinónimos de la voluntad de Dios. El hombre no puede esperar vivir de acuerdo con sus ideales más elevados, pero puede ser fiel a su propósito de encontrar a Dios y de tornarse cada vez más como él.” (1133.3) 103:4.3

2. Jesús destruyó la base de la culpa.

“Jesús eliminó todos los ceremoniales de sacrificio y expiación. Destruyó la base para toda esta culpa ficticia y sentido de aislamiento en el universo al declarar que el hombre es hijo de Dios; la relación criatura-Creador se tornó así una relación hijo-padre. Dios se vuelve el Padre amante para sus hijos e hijas mortales. Todas las ceremonias que no sean parte legítima de tal relación familiar íntima se eliminan para siempre.” (1133.4) 103:4.4

3. El seguro de la mente humana contra la invasión satánica.

“Pero aún así, ningún espíritu caído tuvo jamás el poder de invadir la mente o de acosar las almas de los hijos de Dios. Ni Satanás ni Caligastia podrían tocar o acercarse a los hijos de Dios por la fe; la fe es una armadura eficaz contra el pecado y la iniquidad. Es verdad: «Aquel que nace de Dios se guarda y el maligno no le toca».” (610.4) 53:8.8 l Juan 5:18.

4. La seguridad de la experiencia ascendente contra el pecado.

“Pasaron más de dos años de tiempo del sistema entre el comienzo de la «guerra en los cielos» y la instalación del sucesor de Lucifer. Pero finalmente llegó el nuevo Soberano al mar de cristal con su séquito. Me encontraba entre las reservas movilizadas en Edentia por Gabriel, y recuerdo bien el primer mensaje de Lanaforge al Padre de la Constelación de Norlatiadek. Decía: «No se ha perdido un solo ciudadano de Jerusem. Todos los mortales ascendentes sobrevivieron la dura prueba y surgieron de la comprueba crucial triunfadores y victoriosos». Y este mensaje llegó a Salvington, Uversa y el Paraíso, transmitiendo la certidumbre de que la experiencia de sobrevivir en la ascensión mortal es la mayor protección contra la rebelión y la salvaguardia más segura contra el pecado. Este noble grupo de mortales fieles de Jerusem sumaba 187.432.811.” (608.8) 53:7.12

5. El origen y la naturaleza de los sentimientos de culpa.

“El sentido o sentimiento de culpa es la conciencia de la violación de las costumbres normativas; no es necesariamente pecado. No hay pecado auténtico a menos que haya deslealtad consciente a la Deidad.
“La posibilidad de reconocer el sentimiento de culpa es marca de la distinción trascendente de la humanidad. No señala al hombre como malvado sino más bien le separa como criatura potencialmente capaz de grandeza y de gloria cada vez más elevada. Ese sentimiento de faltar de mérito es el estímulo inicial que debería conducir rápida y seguramente a aquellas conquistas de la fe que trasladan la mente mortal a los soberbios niveles de la nobleza moral, compenetración cósmica, y vida espiritual; así cambian todos los significados de la existencia humana de lo temporal a lo eterno, y todos los valores se elevan de lo humano a lo divino.” (984.6) 89:10.3

X. EL PERDÓN DE LOS PECADOS

1. El hombre antiguo se aseguraba la paz mediante el sacrificio.

“El hombre de la antigüedad tan sólo llegaba a tener conciencia del favor de Dios a través del sacrificio. El hombre moderno debe desarrollar nuevas técnicas para alcanzar la autoconciencia de la salvación. La conciencia del pecado persiste en la mente mortal, pero los esquemas de pensamiento relativos a la salvación del pecado se han dejado atrás y se han vuelto anticuados. Aunque persiste, la realidad de la necesidad espiritual, el progreso intelectual ha destruido las maneras antiguas de asegurar la paz y el consuelo de la mente y el alma.” (984.4) 89:10.1

2. La confesión del pecado.

“La confesión del pecado es el repudio viril de la deslealtad, pero no mitiga de ninguna manera las consecuencias espacio-temporales de dicha deslealtad. Pero la confesión —el reconocimiento sincero de la naturaleza del pecado— es esencial para el crecimiento religioso y el progreso espiritual.” (984.8) 89:10.5

3. Sobre recibir el perdón.

“Cuando la Deidad perdona los pecados se produce la renovación de las relaciones leales después de tener el hombre conciencia durante cierto tiempo de la interrupción de dichas relaciones como consecuencia de una rebelión consciente. No es necesario buscar el perdón, sino tan sólo recibirlo en forma de conciencia del restablecimiento de las relaciones leales entre la criatura y su Creador. Y todos los hijos leales de Dios son felices, aman el servicio y progresan constantemente en la ascensión al Paraíso.” (985.1) 89:10.6

4. El mal, la culpa y el perdón.

“Dijo Jesús: «Mis discípulos deben no sólo cesar de hacer el mal, sino que deben aprender a hacer el bien; debéis no solamente limpiaros de todo pecado consciente, sino también negaros a albergar aun los sentimientos de culpa. Si confesáis vuestros pecados, éstos serán perdonados; por consiguiente debéis mantener una conciencia libre de ofensa.»”(1736.4) 156:2.7 1 Pedro 3:11. Rom. 12:21.

5. Pecados imperdonables.

“‘Digáis lo que digáis sobre el Hijo del Hombre, se os perdonará; pero el que presuma blasfemar contra Dios, difícilmente encontrará perdón. Cuando los hombres llegan hasta el extremo de asignar las obras de Dios a las fuerzas del mal, esos rebeldes deliberados difícilmente buscarán el perdón de sus pecados.’”(1820.5) 165:3.6 Matt. 12:31.

6. El pecado de blasfemia contra Dios

“Entonces dijo Jesús: «¿Cómo puede Satanás echar afuera a Satanás? Un reino dividido contra sí mismo no puede permanecer; si una casa está dividida contra sí misma, pronto cae en la desolación. ¿Puede resistir el sitio una ciudad desunida? Si Satanás echa a Satanás, está dividido contra sí mismo; ¿de qué manera pues puede perdurar su reino? Pero deberíais saber que nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y despojarlo de sus bienes, si antes no lo vence y lo ata. Así pues, si yo por el poder de Beelzebú echo afuera a los demonios, ¿por qué poder los echan vuestros hijos? Por eso ellos serán vuestros jueces. Pero si yo, por el espíritu de Dios, echo fuera a los diablos, entonces el reino de Dios ha de veras venido sobre vosotros. Si no estuvierais cegados por el prejuicio y confundidos por el temor y el orgullo, fácilmente percibiríais que el que es más grande que los diablos está en vuestro medio. Me obligáis a declarar que el que no está conmigo, está contra mí, que el que no cosecha conmigo lo dispersa todo a los cuatro vientos. ¡Dejadme pronunciar una advertencia solemne, a vosotros que presumís, con los ojos abiertos y con malicia premeditada, atribuir a sabiendas la obra de Dios a las acciones de los diablos! De cierto, de cierto os digo que todos vuestros pecados serán perdonados, aun todas vuestras blasfemias, pero la blasfemia deliberada y maligna contra Dios no os será perdonada. Puesto que estos obreros persistentes de la iniquidad nunca buscarán ni recibirán perdón, son culpables del pecado de rechazar eternamente el perdón divino.”(1714.2) 153:4.3 Lucas 11:17-18.

XI. EL INTERVALO ENTRE PECADO Y CASTIGO

1. El intervalo salvador entre pecado y castigo.

“Aunque la identificación consciente e incondicionada con el mal (pecado) es el equivalente de la no existencia (aniquilación), siempre debe intervenir entre el momento de dicha identificación personal con el pecado y la ejecución de la pena —el resultado automático de dicho abrazo volitivo del mal— un período de tiempo de suficiente longitud como para permitir que la adjudicación del estado universal de dicho individuo se compruebe enteramente satisfactoria para todas las personalidades universales relacionadas, y que sea tan justa y recta como para ganar la aprobación del pecador mismo.” (615.4) 54:3.2

2. La sabiduría de la demora.

“De las muchas razones que yo conozco de por qué antes no se internaron ni juzgaron a Lucifer y sus confederados, se me permite mencionar las siguientes:
“1. La misericordia requiere que cada malhechor tenga suficiente tiempo para formular una actitud deliberada y plenamente elegida respecto de sus pensamientos malignos y de sus acciones pecaminosas.

“2. El amor de un Padre domina la justicia suprema; por lo tanto la justicia nunca destruirá lo que la misericordia pueda salvar. El tiempo para aceptar la salvación es concedido a todo malhechor.

“3. Ningún padre afectuoso se apresura jamás en castigar a un miembro de su familia que comete un error. La paciencia no puede funcionar independientemente del tiempo.

“4. Aunque el error es siempre dañino para una familia, la sabiduría y el amor advierten a los niños rectos que tengan paciencia con un hermano que yerra durante el tiempo de demora otorgado por el padre afectuoso para que el pecador pueda ver el error de su acción y abrazar la salvación.

“5. Aparte de la actitud de Micael hacia Lucifer, a pesar de ser él el Padre Creador de Lucifer, no le incumbía al Hijo Creador ejercer una jurisdicción sumaria sobre el apóstata Soberano del Sistema, porque no había por aquel entonces completado su carrera de autootorgamiento, mediante la cual llegó a la soberanía incondicional de Nebadon.

“6. Los Ancianos de los Días podían haber aniquilado inmediatamente a estos rebeldes, pero raramente ejecutan a los malhechores sin una audiencia plenaria. En este caso se negaron a invalidar las decisiones de Micael.

“7. Es evidente que Emanuel aconsejó a Micael que se mantuviera al margen de los rebeldes y permitiera que la rebelión siguiese su curso natural de autoobliteración. Y la sabiduría del Unión de los Días es el reflejo temporal de la sabiduría unida de la Trinidad del Paraíso.

“8. El Fiel de los Días en Edentia aconsejó a los Padres de la Constelación permitir que los rebeldes siguieran un curso libre hasta el fin para que toda simpatía por estos malhechores fuera extirpada de los corazones de todos los ciudadanos, presentes y futuros, de Norlatiadek —toda criatura mortal, morontial o espiritual.

“9. En Jerusem el representante personal del Ejecutivo Supremo de Orvonton aconsejó a Gabriel fomentar toda oportunidad para que cada criatura viviente madurara su decisión deliberada respecto de estos asuntos que correspondían a la Declaración Luciferina de Libertad. Ya que se habían planteado los temas de la rebelión, el consejero de urgencia Paradisiaco para Gabriel declaró que, si no se ofrecía una tal oportunidad, plena y libre, a todas las criaturas de Norlatiadek, entonces la cuarentena proclamada por el Paraíso contra todas estas criaturas posiblemente inciertas y semisinceras debería ser extendida, en nombre de autoprotección, contra toda la constelación. Para mantener abiertas las puertas de la ascensión al Paraíso a los seres de Norlatiadek, era necesario proveer el desarrollo pleno de la revolución y asegurar la determinación completa de la actitud por parte de todos los seres que tuvieran de alguna manera algo que ver con esto.

“10. La Ministra Divina de Salvington emitió como su tercera proclamación independiente un mandato ordenando que no se debían tomar medidas para solucionar a medias, suprimir cobardemente, o de cualquier otra manera ocultar el rostro horrible de los rebeldes y de la rebelión. Se ordenó a las huestes angélicas que trabajaran hacia una divulgación total y una oportunidad ilimitada de expresión del pecado, afirmándose que ésta sería la técnica más rápida para lograr la curación perfecta y final de la peste del mal y del pecado.

“11. En Jerusem se organizó un concilio de urgencia de ex-mortales que consistía en Mensajeros Poderosos, mortales glorificados que habían tenido experiencia personal en situaciones semejantes, juntamente con sus colegas. Aconsejaron a Gabriel que por lo menos tres veces el número de seres se perderían si se aplicaban métodos arbitrarios o sumarios de supresión. El entero cuerpo de consejeros de Uversa acordó aconsejar a Gabriel que dejase que la rebelión siguiera su curso pleno y natural, aunque se requiriesen un millón de años para poner fin a las consecuencias.

“12. El tiempo, aun en un universo temporal, es relativo: si un mortal de Urantia de una vida de longitud promedio cometiese un crimen que precipitara un pandemonio mundial, y si se le arrestara, se le llevara ante los tribunales, se le juzgara y se le ejecutara a los dos o tres días de cometer el crimen, ¿os parecería a vosotros mucho tiempo? Y sin embargo eso se acercaría más, comparativamente, a la duración de la vida de Lucifer, aun si su juicio, ya iniciado, no se completara en cien mil años urantianos. El valor relativo del período de tiempo desde el punto de vista de Uversa, en donde la causa está pendiente, podría ilustrarse diciendo que el crimen de Lucifer fue llevado a tribunales dentro de dos segundos y medio de haberlo cometido. Desde el punto de vista del Paraíso, el juicio es simultáneo al acto.” (617.1) 54:5.1

XII. EL PECADO ORIGINAL

1. El pecado original—la culpa racial.

“El hombre primitivo se consideraba deudor de los espíritus, necesitado de redención. Según los salvajes los espíritus tenían todo el derecho de mandarles aún más mala suerte. A medida que pasó el tiempo, este concepto se desarrolló en la doctrina del pecado y de la salvación. El alma se consideró como llegada al mundo con una prenda —el pecado original. El alma debía ser rescatada; era necesario proveer un chivo expiatorio. El cazador de cabezas, además de practicar el culto de la adoración a la calavera, podía proveer un sustituto de su propia vida, un hombre expiatorio.” (974.1) 89:0.1

2. La doctrina de la maldad total.

“La doctrina de la maldad total del hombre destruyó gran parte del potencial de la religión para efectuar repercusiones sociales de naturaleza elevadora y de valor inspiracional. Jesús trató de restablecer la dignidad del hombre al declarar que todos los hombres son hijos de Dios.” (1091.4) 99:5.5

3. Los conceptos personal y racial del pecado.

Pecado —castigo por violación del tabú. En tiempos comparativamente recientes se ha creído que la enfermedad es un castigo por el pecado, personal o racial. Entre los pueblos que se encuentran en esta etapa de evolución, la teoría dominante es que no puede uno estar sufriendo a menos que haya violado un tabú. Considerar la enfermedad y el sufrimiento como «flechas del Todopoderoso dentro de ellos» es típico de tales creencias. Los chinos y los mesopotamios por mucho tiempo consideraron la enfermedad consecuencia de la acción de los demonios malignos, aunque los caldeos también consideraron a las estrellas como causantes de sufrimiento. Esta teoría de la enfermedad como consecuencia de la ira divina aún prevalece entre muchos grupos de urantianos supuestamente civilizados.” (990.3) 90:3.8

4. Pecados personales y de grupo.

“«Ya no temáis que Dios castigue una nación por el pecado de un individuo; tampoco castigará el Padre en el cielo a uno de sus hijos creyentes por los pecados de una nación, a pesar de que cada integrante de una familia sufra a menudo las consecuencias materiales de los errores de la familia y de las transgresiones del grupo. ¿Acaso no os dais cuenta de que la esperanza de una nación mejor —o de un mundo mejor— está vinculada con el progreso y esclarecimiento del individuo?»” (1630.4) 145:2.8

5. La salvación no está en peligro por los pecados de otros.

“Pero debemos aclarar una cosa: si se te obliga a sufrir las consecuencias dañinas del pecado de un integrante de tu familia, un conciudadano o un semejante mortal, aun de la rebelión en el sistema o en otra parte —sea lo que fuere lo que te veas obligado a soportar debido a la maldad de tus asociados, semejantes o superiores— puedes estar seguro de la certidumbre eterna de que dichas tribulaciones son aflicciones transitorias. Ninguna de estas consecuencias relacionadas de la mala conducta en el grupo puede poner jamás en peligro tu futuro eterno ni privarte en lo más mínimo de tu derecho divino a la ascensión al Paraíso y al logro de Dios.” (619.1) 54:6.4

II. JESÚS HABLA SOBRE EL BIEN Y EL MAL

1. Respuesta a la pregunta de Gadía sobre el bien y el mal.

“La última visita de Jesús con Gadía tuvo que ver con una discusión sobre el bien y el mal. Este joven filisteo estaba bastante atribulado por la sensación de injusticia que le producía la presencia del mal conviviendo con el bien en el mundo. Decía: «¿Cómo puede ser que Dios, si es infinitamente bueno, permita que suframos las penas del mal?; después de todo, ¿quién crea el mal?» En aquellos tiempos muchos aún creían que Dios es el creador tanto del bien como del mal, pero Jesús nunca enseñó tal concepto falaz. Al responder a esta pregunta, dijo Jesús: «Hermano mío, Dios es amor; por tanto él debe ser bueno, y su bondad es tan grande y real que no puede contener las cosas pequeñas e irreales del mal. Dios es tan positivamente bueno que absolutamente no hay cabida alguna en él para el mal negativo. El mal es la elección inmadura y el desliz irracional de los que se resisten a la bondad, rechazan la belleza y traicionan la verdad. El mal sólo es la inadaptación de la inmadurez o la influencia disociadora y distorsionadora de la ignorancia. El mal es la oscuridad inevitable que pisa los talones del necio rechazo de la luz. El mal es lo tenebroso y lo falso y, si se le abraza conscientemente y se le endosa voluntariamente, se convierte en pecado.
“«Tu Padre celestial, al dotarte de la facultad de elegir entre la verdad y el error, creó el negativo potencial del camino positivo de la luz y la vida; pero tales errores del mal son realmente inexistentes hasta el momento en que una criatura inteligente los quiere existir mediante un acto equivocado al seleccionar él la manera de vivir. Esos males posteriormente son exaltados a la categoría de pecado por elección consciente y deliberada de esa misma criatura obstinada y rebelde. Es por esto que nuestro Padre celestial permite que el bien y el mal marchen uno al lado del otro hasta el fin de la vida, así como la naturaleza permite que el trigo y la cizaña crezcan juntos hasta el momento de la siega». Gadía quedó plenamente satisfecho con la respuesta de Jesús a su pregunta después de la discusión que mantuvieron aclaró en su mente el verdadero significado de estas importantes declaraciones.” (1429.1) 130:1.5 Mat. 13:30.

2. Jesus habla sobre el error y el mal.

“El error (el mal) es el castigo de la imperfección. Las cualidades de imperfección o los hechos de una falsa adaptación se revelan en el nivel material mediante la observación crítica y el análisis científico; en el nivel moral, por la experiencia humana. La presencia del mal constituye la prueba de las imprecisiones de la mente y de la falta de madurez del yo evolutivo. El mal es, por lo tanto, también una medida de la imperfección en la interpretación del universo. La posibilidad de cometer errores es inherente a la adquisición de la sabiduría, el esquema de progreso desde lo parcial y lo temporal a lo completo y lo eterno, desde lo relativo e imperfecto a lo final y perfeccionado. El error es la sombra del estado relativo de lo incompleto, que necesariamente debe caer sobre la senda ascendente universal del hombre hacia la perfección del Paraíso. El error (el mal) no es una cualidad real en el universo; es simplemente la observación de una relatividad en el hecho de que la imperfección de lo finito y los niveles ascendentes del Supremo y el Último están relacionados.
“Aunque Jesús dijo todo esto al joven en el idioma más apropiado para su comprensión, al fin de la exposición Ganid tenía los párpados pesados y pronto cayó presa del sueño. A la mañana siguiente se levantaron temprano para subir al barco rumbo a Lasea en la isla de Creta. Pero antes de embarcarse, el mancebo aún tenía otras preguntas por hacer acerca del mal, a las cuales Jesús replicó:
“El mal es un concepto de la relatividad. Surge de la observación de las imperfecciones que aparecen en la sombra proyectada por un universo finito de cosas y seres a medida que tal cosmos oscurece la luz viviente de la expresión universal de las realidades eternas del Único Infinito.
“El mal potencial es inherente al estado necesariamente incompleto de la revelación de Dios como expresión espacio-temporalmente limitada de la infinitud y la eternidad. El hecho de lo parcial en presencia de lo completo constituye la relatividad de la realidad, crea la necesidad de la elección intelectual, y establece niveles de valor de reconocimiento y respuesta espiritual. El concepto incompleto y finito del Infinito mantenido por la mente temporal y limitada de la criatura es, en sí mismo y por sí mismo, mal potencial. Pero el error cada vez mas amplio de la deficiencia injustificada en una rectificación espiritual razonable de estas desarmonías intelectuales e insuficiencias espirituales originalmente inherentes, equivale a la realización del mal actual, es decir, el mal ya no potencial.
“Todos los conceptos estáticos, muertos, son potencialmente malignos. La sombra finita de la verdad relativa y viviente está en continuo movimiento. Los conceptos estáticos invariablemente atrasan la ciencia, la política, la sociedad y la religión. Los conceptos estáticos pueden representar cierto conocimiento, pero les falta sabiduría y están desprovistos de verdad. Pero no permitas que el concepto de relatividad tanto te desoriente que no puedas reconocer la coordinación del universo bajo la guía de la mente cósmica, y su control estabilizado por la energía y el espíritu del Supremo.” (1435.3) 130:4.11

3. Jesús habla con Mardus sobre el bien y el mal.

“Mardus era el líder reconocido de los cínicos en Roma, y se hizo muy amigo del escriba de Damasco. Día tras día conversaba con Jesús, noche tras noche escuchaba sus extraordinarias enseñanzas. Entre las conversaciones más importantes con Mardus, hubo una cuyo objeto consistía en responder a la sincera pregunta de este cínico relativa al bien y al mal. En esencia, y en lenguaje del siglo veinte, dijo Jesús:
“Hermano mío, el bien y el mal no son sino palabras que simbolizan niveles relativos de la comprensión humana del universo observable. Si eres éticamente holgazán y socialmente indiferente, puedes tomar como tu norma del bien las costumbres sociales corrientes. Si eres espiritualmente indolente y sin anhelos de progreso moral, puedes tomar como norma del bien las prácticas y tradiciones religiosas de tus contemporáneos. Pero el alma que sobrevive más allá del tiempo y que emerge en la eternidad debe hacer una elección viviente y personal entre el bien y el mal tal como están definidos por los verdaderos valores de las normas espirituales establecidas por el espíritu divino que el Padre celestial ha enviado a residir dentro del corazón del hombre. Este espíritu residente es la norma de la supervivencia de la personalidad.
“La bondad, al igual que la verdad, es siempre relativa e infaliblemente está contrastada por el mal. Es la percepción de estas cualidades de bondad y verdad la que capacita a las almas evolutivas de los hombres para tomar las decisiones personales de elección que son esenciales para la supervivencia eterna.” (1457.4) 132:2.1
“Según asciendes la escala universal del desarrollo de la criatura, encontrarás mayor bondad y menor mal en perfecto acuerdo con tu capacidad de experimentar la bondad y discernir la verdad. La capacidad de albergar el error o de experimentar el mal no se perderá por completo hasta que el alma humana ascendente no alcance los niveles finales de los espíritus.” (1458.3) 132:2.6

“Hasta que alcances los niveles del Paraíso, la bondad será siempre más una búsqueda que una posesión, más una meta que una experiencia de logro. Pero, hambriento y sediento de rectitud, experimentarás una satisfacción creciente en el alcance parcial de la bondad. La presencia del bien y del mal en el mundo es, en sí misma, una prueba positiva de la existencia y de la realidad de la voluntad moral del hombre, la personalidad, que así identifica estos valores y es capaz de elegir entre éstos.” (1458.5) 132:2.8

“La posibilidad del mal es necesaria para la elección moral, pero la actualidad del mal no es necesaria. Una sombra es sólo relativamente real. El mal actual no es necesario como experiencia personal. El mal potencial actúa igualmente bien como estímulo para la decisión en los reinos del progreso moral en los niveles más bajos del desarrollo espiritual. El mal se vuelve una realidad de la experiencia personal sólo cuando una mente moral hace del mal su elección.” (1458.7) 132:2.10

4. Jesús habla con Tomás sobre el mal y el pecado.

“«No cometas el error de confundir el mal con el diablo, más correctamente llamado el inicuo. El que vosotros llamáis el diablo es hijo del amor propio, aquel alto administrador que se rebeló a sabiendas y deliberadamente contra el gobierno de mi Padre y de sus Hijos leales. Pero ya yo subyugué a estos rebeldes pecaminosos. Aclara en tu mente estas actitudes diferentes hacia el Padre y su universo. No olvides nunca estas leyes relacionadas con la voluntad del Padre:

“«El mal es la transgresión inconsciente o sin intención de la ley divina, la voluntad del Padre. El mal es, del mismo modo, la medida de la imperfección de la obediencia a la voluntad del Padre.

“«El pecado es la transgresión consciente, conocedora y deliberada de la ley divina, la voluntad del Padre. El pecado es la medida de la renuencia a la guía divina y a la dirección espiritual.

“«La iniquidad es la transgresión voluntaria, decidida y persistente de la ley divina, la voluntad del Padre. La iniquidad es la medida del rechazo constante del plan amante del Padre para la supervivencia de la personalidad y del ministerio misericordioso de los Hijos para la salvación.

“«Por naturaleza, antes del renacimiento del espíritu, el hombre mortal está sujeto a inherentes tendencias perversas pero estas imperfecciones naturales de conducta no constituyen ni pecado ni iniquidad. El hombre mortal recién empieza su larga ascensión hacia la perfección del Padre en el Paraíso. El que uno es imperfecto o parcial en lo que la naturaleza le otorgó, no es pecaminoso. El hombre está en verdad sujeto al mal, pero no es en ningún sentido hijo del diablo, a menos que escoja a sabiendas y deliberadamente los caminos del pecado y una vida de iniquidad. El mal es inherente al orden natural de este mundo, pero el pecado es una actitud de rebelión consciente que fue traída a este mundo por los que cayeron de la luz espiritual a las profundísimas tinieblas.

“«Tú, Tomás, estás confundido por las doctrinas de los griegos y los errores de los persas. No comprendes las relaciones del mal y del pecado, porque visualizas a la humanidad como si hubiera empezado en la tierra con un Adán perfecto, degenerando rápidamente, a través del pecado, hasta la deplorable condición actual del hombre. Pero, ¿por qué te niegas a comprender el significado de la narración que revela que Caín, el hijo de Adán, fue a la tierra de Nod y allí encontró mujer? ¿Por qué te niegas a interpretar el significado de la narración que relata cómo los hijos de Dios encontraron mujer entre las hijas de los hombres?

“«Es verdad que los hombres son malos por naturaleza, pero no son necesariamente pecadores. El nuevo nacimiento —el bautismo del espíritu— es esencial para liberarse del mal y necesario para entrar al reino del cielo, pero no menoscaba el hecho de que el hombre es hijo de Dios. Tampoco significa esta presencia inherente del mal potencial que el hombre está separado en alguna forma misteriosa del Padre en el cielo de modo tal que debe, como ajeno, extranjero o hijastro, tratar de que el Padre lo adopte legalmente. Todas estas ideas nacieron en primer término de vuestra falta de comprensión del Padre y, en segundo término, de vuestra ignorancia en cuanto al origen, naturaleza y destino del hombre.” (1660.1) 148:4.2

“«Acaso no leíste en las Escrituras, Tomás, donde está escrito: `Vosotros sois los hijos del Señor vuestro Dios'. `Yo seré su Padre y él será mi hijo'. `Lo he elegido para que sea mi hijo —yo seré su Padre'. `Trae de lejos mis hijos, y mis hijas de los confines de la tierra; trae todos los llamados de mi nombre, pora gloria mía los he creado'. `Sois los hijos del Dios viviente'. `Los que tienen el espíritu de Dios son en verdad hijos de Dios'. Mientras hay una parte material del padre humano en el hijo natural, hay también una parte espiritual del Padre celestial en cada hijo de la fe del reino.»” (1661.1) 148:4.10 Gén. 4:16. 1 Crón. 28:6. 1 Crón. 17:13. Isa. 43:6-7. Oseas 1:10. Rom. 8:14.

Información de fondo

Versión para imprimirVersión para imprimir

Urantia Foundation, 533 W. Diversey Parkway, Chicago, IL 60614, USA
Teléfono: (fuera de EUA y Canada) +1-773-525-3319
© Urantia Foundation. Reservados todos los derechos