¿Enseña El libro de Urantia que Jesús es el Salvador?

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Hay algunas citas relacionadas directamente con esta cuestión:

Aunque no sea adecuado hablar de Jesús como de uno que se sacrifica, un rescatador, o un redentor, es totalmente correcto referirse a él como un salvador 188:4.7 Jesús es en verdad un salvador en el sentido de que su vida y su muerte atraen a los hombres a la bondad y a la sobrevivencia recta. Jesús ama tanto a los hombres que este amor despierta la respuesta amorosa en el corazón humano.  188:5.2

Según la vida de Jesús entre nosotros sirvió para iluminar el camino de la salvación, pero su muerte no fue un rescate para apaciguar a un Dios ofendido. Fue, y todavía es, su vida de servicio desinteresado y su revelación de la naturaleza verdadera y amorosa de nuestro Padre celestial la que iluminó y abrió el camino de la salvación para todos los que lo buscan sinceramente. Jesús sí nos salvó, no de Dios, sino de nuestra propia naturaleza abyecta, ignorante y egoísta. Jesús reveló que cada persona, mediante la confianza de todo corazón en la bondad absoluta de Dios como su Padre inifnitamente amoroso, puede experimentar la segurindad interior y profundamente peersonal de su filiación como el regalo gratuito del Padre. Él una vez dijo:

Ningún niño tiene que hacer nada para ganar el estado de hijo o hija. El hijo terrestre adquiere el ser por voluntad de sus padres. De la misma manera llega el hijo de Dios a la gracia y a la nueva vida del espíritu por voluntad del Padre en el cielo.  144:4.3

El servicio desinteresado a los semejantes, la vida recta por Dios y la lucha por la perfección divina se convierten entonces en la suprema motivación del hombre en la vida, opuesta al clamor egoísta por la supervivencia. Jesús proporcionó una nueva manera de vivir, que consiste en la salvación del yo. La salvación (la supervivencia más allá de la muerte) es el regalo de Dios, y debe darse por supuesta por todos los que son sinceros de corazón, que buscan humildemente a Dios y desean ser como él.

Cuando los hombres creen en este evangelio, que es una revelación de la bondad de Dios, serán conducidos al arrepentimiento voluntario de todo pecado conocido. La comprensión de la filiación es incompatible con el deseo de pecar. Jesús, 150:5.5

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